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Las eléctricas proyectan siete grandes embalses en Miño y Sil

El BNG pide al Gobierno que frene su "enorme impacto"

Las cuencas del Miño y su principal afluente, el Sil, no sólo seguirán soportando el impacto de los saltos y embalses hidroeléctricos ya construidos sino que albergarán nuevas centrales, tal y como acaba de confirmar el Ministerio de Medio Ambiente en una respuesta parlamentaria al BNG. El departamento de Elena Espinosa explica que los dos Ejecutivos de Zapatero autorizaron hasta octubre de 2008 51 aprovechamientos y mantienen en trámite otros 35, todos con una potencia inferior a 5.000 kilovatios. De las 51 permisos concedidos durante las dos legislaturas por el Ejecutivo central, 27 son para centrales ya construidas y 24 para proyectos pendientes de aprobación.

Medio Ambiente admite además que tramita expedientes para siete grandes centrales en las cuencas de los mismos ríos en las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra. Tres de las tramitaciones en estudio aluden a "nuevos aprovechamientos hidroeléctricos reversibles". Es el caso de la central Belesar III que Fenosa pretende explotar en el Miño a su paso por Chantada. La misma compañía aspira a gestionar en ese mismo cauce en el ayuntamiento de O Saviñao otro aprovechamiento de 149 megavatios. También Ibedrola pretende una instalación de 755 megavatios en Parada do Sil. O Barco de Valdeorras, Nogueira de Ramuín y Crecente, son otros de los emplazamientos previstos por las eléctricas y que deberán ser evaluados por el Ejecutivo central, que todavía está a la espera de recibir "los expedientes completos". También con una potencia superior a los 5.000 megavatios, el Central de Caudal Ecológico de Frieira, en Pontevedra, se halla en fase de "ultimas unidades".

El Ministerio cumplirá a raja tabla la legislación medioambiental

El Ministerio de Medio Ambiente subraya que "cumplirá escrupulosamente la legislación en materia de evaluación ambiental". Es su respuesta a una interpelación de la diputada nacionalista, Olaia Fernández Dávila, quien había mostrado su preocupación por "la elevada presión que sufren estos ríos como consecuencia de la proliferación de embalses y saltos hidroeléctricos". El Bloque reclamaba la paralización de los trámites para frenar el "tremendo impacto ambiental que sufre la cuenca del Miño-Sil".

Los distintos grupos ecologistas mantienen una guerra abierta contra este tipo de instalaciones. Durante la pasada legislatura, colectivos como Adega y Verdegaia, han censurado la permisividad de los Gobiernos de Santiago y Madrid con los aprovechamientos de los ríos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de marzo de 2009