Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
gastronomía

Un virus, posible causa del cierre del restaurante The Fat Duck

Parece que por fin se ha resuelto el enigma de los problemas gastrointestinales que sufrieron el mes pasado los comensales del famoso restaurante británico The Fat Duck. Primero fueron 40 clientes los que manifestaron vómitos y diarreas, luego hasta 400 personas dijeron que habían sido afectadas. Su propietario, Heston Blumenthal, lo cerró por decisión propia el pasado 24 de febrero mientras se realizaban exhaustivos análisis (unos 200) a la comida, el instrumental, el local, los empleados, los clientes...

"Sabemos categóricamente que el problema no ha sido causado por comida contaminada. No ha habido intoxicación alimentaria", ha declarado el cocinero Heston Blumenthal, quien ya había abierto su local de Bray (en Berkshire) el pasado 12 de marzo con el beneplácito de las autoridades sanitarias y medioambientales británicas. No obstante, como medida de precaución, no se incluían moluscos en la carta.

Pero no parece que el problema haya sido ocasionado por falta de higiene, por una almeja asesina o por el nitrógeno líquido usado en platos de Blumenthal (como apuntaban los detractores de la cocina científica). La única causa potencial es un norovirus, un virus altamente contagioso que es común en Reino Unido durante los meses de invierno y que provoca síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, fiebre y dolores musculares. Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el conocido como winter vomiting disease afecta cada año en este país a un millón de personas.

"Al menos tres miembros del equipo del restaurante y cinco comensales han dado positivo en los análisis del norovirus", manifestó Blumenthal a la revista australiana Hospitality . El cocinero, cuyo establecimiento tiene tres estrellas Michelin, se encuentra en Australia, donde participa en el Melbourne Food & Wine Festival.

El cierre de su restaurante (www.fatduck.co.uk) le ha supuesto al chef británico (de 43 años), la cancelación de 800 peticiones de reservas y más de 200.000 euros en pérdidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de marzo de 2009