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Hace falta una economía verde

La reducción de emisiones españolas de gases de efecto invernadero en 2008 ha sido el resultado de varios factores. ¿Ha influido la crisis? Por supuesto, pero sería simplista concluir que tan importante reducción ha sido una consecuencia automática de ésta. El PIB creció un punto en 2008, mientras que las emisiones cayeron varios. El sector donde más han caído ha sido el eléctrico, pero esto no habría sido posible si el sistema español no contara con renovables para sustituir el carbón. Tampoco si el consumo energético no hubiera sido más eficiente por cuarto año consecutivo, corrigiendo el insostenible crecimiento de la intensidad energética de la economía entre 1990 y 2004. Es de esperar que la eficiencia continúe mejorando, pues algunos de los sectores que han entrado en crisis, como la construcción o el transporte, son los más ineficientes.

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La crisis que padecemos no es sólo financiera, sino que sus raíces están en un modelo productivo triplemente insostenible: en lo económico porque no hay nada más insostenible -en España o en EE UU- que una economía sostenida por la especulación inmobiliaria cuya crisis ha arrastrado la de un sistema financiero demasiado desregulado y especulativo; en lo social, porque genera empleos descualificados y muy vulnerables a los cambios de ciclo, y en lo ambiental, porque la presión sobre el territorio ha sido tremenda con las emisiones de CO2 en continuo crecimiento.

La crisis es también una oportunidad para rectificar. Nicholas Stern, en su informe sobre la economía del cambio climático, lo definió como el mayor fracaso del mercado jamás visto. Será necesaria una importante acción pública, como la propuesta de Green New Deal para afrontar la crisis ha inspirado el programa económico de Obama, orientado a las energías renovables, la salud y la educación como ejes del nuevo modelo. De eso se trata.

También España, si el Gobierno fuera capaz de emprender una acción más decidida, tendría una oportunidad extraordinaria. Desplegando masivamente las energías renovables, rehabilitando edificios para hacerlos más eficientes, electrificando el transporte para hacerlo más sostenible, apostando por la investigación en la nueva economía verde... no sólo adoptaría un comportamiento climáticamente responsable, cumpliendo con Kioto, sino que generaría millones de empleos y, sobre todo, podría reubicarse en el nuevo panorama internacional, con una economía más sostenible. Ésa es ahora la cita de la historia.

Joaquín Nieto es presidente de honor de la Fundación Sustainlabour.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 28 de febrero de 2009.