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Los bovinos, un imán para el vandalismo en medio mundo

Las vacas de fibra de vidrio que adornan Madrid han pasado por decenas de ciudades del mundo. Es idea de un artista Suizo. Se trata de que varios diseñadores pinten esculturas de estos animales, pasen un tiempo en las calles de una capital y después se subasten con fines benéficos.

Las vacas, sin embargo, son un imán para el vandalismo. En su primer fin de semana en Madrid, una fue robada y una decena dañadas. Esto ya ha sucedido en otras ciudades. De hecho, con la exposición se abre también un taller de reparación de las vacas. Las esculturas han sufrido daños en Praga, Dublín, México. Sin embargo, pasaron indemnes por otras como Berlín o Bruselas. También en la capital alemana hubo una exposición de osos por la paz que no registraron daños significativos.

En Madrid ha sorprendido la rapidez con la que se han dañado. En la primera noche en la capital se podía ver a decenas de jóvenes de madrugada subidos en ellas haciéndose fotos o jugando tras haber bebido unas copas. Una de ellas, de 400 kilos, fue trasladada a una casa del barrio de Lavapiés. Estos robos tampoco son inéditos. En Lisboa, una desapareció y semanas después se pudo ver en mitad de la ciudad con un cartel: "Mis secuestradores me han tratado muy bien".

En Suecia, el rapto tuvo un motivo reivindicativo. Los captores, un grupo autodenominado de artistas grafiteros, publicaron una nota en Internet asegurando que estaban moralmente obligados a secuestrar a la vaca. "No son arte. Se nos presentan como algo de interés público y son el mayor de los fraudes", decían.

Los jóvenes de Lavapiés simplemente quería decorar su casa. Pero les duró poco. La policía localizó a la vaca unas horas después y fue devuelta a la calle sin mayores daños para el animal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de enero de 2009