Reportaje:

Primera derrota del picudo rojo

La Universidad de Alicante aplica un remedio contra la plaga en Benicàssim

Se extiende el "polvo" en la corona de la palmera y, a los 14 días, los picudos adultos mueren. Luego, otros insectos se "contagian" del tratamiento y la medicina contra esta plaga se extiende. Esta sencilla conclusión tiene detrás más de dos años y medio de investigación en el laboratorio de Fitopatología de la Universidad de Alicante. Después de ensayos y laboratorio y en lo que llaman "semicampo", 25 palmeras de la localidad castellonense de Benicàssim han sido las elegidas para poner en práctica un tratamiento en fase experimental, realizado por primera vez en España, para minimizar los efectos de la plaga del picudo rojo en palmeras.

Luis Vicente López Llorca, jefe del equipo de investigadores y Berenice Güerri, investigadora, eligieron Benicàssim, junto al Servicio de Inspección Fitosanitaria de la Consejería de Medio Ambiente, ya que este municipio, de entre los afectados por el insecto, es el que se sitúa más hacia el norte de la Comunidad Valenciana. De este modo, en el caso de que el tratamiento sea efectivo, se evitará que la plaga se propague hacia el norte de la provincia. "Tanto en el laboratorio como en el semicampo, que sólo se diferencia de las palmeras de los jardines en el tamaño de éstas, ha funcionado", explicó ayer Güerri, que aseguró que los resultados de los ensayos arrojan un porcentaje de éxito del 100% ente los picudos adultos. En el caso de las larvas y los huevos, los resultados en laboratorio también han sido positivos "por lo que esperamos que se repitan en este primer trabajo de campo", añadió.

Un hongo infecta al insecto y lo "devora por dentro" hasta matarlo

El tratamiento creado por el laboratorio de Fitopatología de la Universidad de Alicante consiste en un hongo que se esparce sobre la corona de la palmera. El hongo se introduce en el insecto y lo "devora por dentro" hasta matarlo. Pero además, tal como explicó la investigadora, la acción del tratamiento provoca la producción de unas sustancias que hacen que el hongo emerja hacia la superficie del insecto y crea a su alrededor una zona "contagiada" por el tratamiento, que hace que los picudos de alrededor se impregnen también del hongo. "No hace falta ni que toquen al picudo muerto. Son unos conidios transportables incluso por el viento", con lo que consiguen que los propios insectos se "contagien" el tratamiento entre ellos y acaben muriendo. Berenice Güerri apunta que el hongo no se puede inyectar porque esta plaga es "tan lista" que "huele" y, en el caso de que se realizara algún pinchazo o agujero a las palmeras, el olor que desprende daría el aviso a los picudos.

Una vez aplicado el hongo, se va a llevar a cabo un seguimiento durante tres meses, que es el tiempo que perdura el tratamiento, para comprobar su evolución y ver si se encuentran animales muertos dentro de la palmera. Güerri sostiene que algunas de palmeras tratadas pueden no sobrevivir porque su nivel de infestación es ya muy elevado. Además, alerta de la fortaleza del insecto ya que los ensayos efectuados en el laboratorio demuestran cómo las larvas son capaces de vivir dos meses sin ser alimentadas, mientras que en los adultos este tiempo se eleva a tres meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de enero de 2009.

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