La situación en el País Vasco

Otegi regresa con el apoyo del sector de ETA marginado tras la tregua

El discurso del ex líder de Batasuna constata la división 'abertzale'

Contra todo pronóstico, el ex portavoz de Batasuna y uno de los protagonistas del fallido proceso de final dialogado del terrorismo, Arnaldo Otegi, ha reaparecido en la política vasca, tras su detención en junio de 2007 y su salida de la cárcel en agosto. En los medios abertzales se daba por hecho que Otegi se retiraría de la política, tras haber perdido la confianza de la dirección de ETA. Sin embargo, el 30 de noviembre, reapareció con una entrevista a toda plana en Gara. En enero, volvía a la escena en una rueda de prensa en Bilbao, junto al diputado del Sinn Fein Alex Maskey. Ayer dio otra entrevista a los periodistas Carmen Liria, de La Jornada, de México; Giuliana Sgrena, periodista italiana secuestrada en Irak, e Iñaki Iriondo, de Gara, en un acto público en el Kursaal, de San Sebastián, tras anunciarse profusamente toda la semana en dicho diario.

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En sus apariciones, Otegi mantiene sus tesis habituales: hay que reabrir el escenario de diálogo con el Estado y es posible avanzar hacia la soberanía por vías pacíficas. Lo sorprendente de su regreso es que haya tenido tanta presencia en Gara, cuando Otegi no representa a la izquierda abertzale oficial y, sobre todo, porque su discurso es distinto.

Mientras Otegi estuvo en la cárcel, de junio de 2007 a agosto de 2008, la dirección de ETA y de la izquierda abertzale cambió de manos. En octubre de 2007 fue detenida la Mesa Nacional de Batasuna que dirigió el proceso de negociación -Rufi Etxeberria, Pernando Barrena, Olatz Dañobeitia...- y sustituida por otra dirección más radical, que opera en la clandestinidad, ligada a Segi, Haika, Gestoras pro Amnistía... Esta dirección estuvo al margen del proceso y, a ratos, lo obstaculizó, como también lo hizo Juan María Olano, ex líder de Gestoras.

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En junio de 2008, la asamblea de ETA consagró el cambio de orientación operado tras la ruptura de la tregua, un año antes, y apostó por un "ciclo largo" de terrorismo contra todos los objetivos, incluido el entorno del PNV. No faltó en ese debate interno una crítica a la nueva dirección -encabezada por Garikoitz Aspiazu Txeroki- contra el proceso de paz y su líder José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, por "no haber puesto muertos sobre la mesa" antes de las conversaciones. ETA anunció la tregua, en marzo de 2006, después de tres años sin muertos.

Otegi, que en prisión mantuvo contactos con relevantes políticos vascos -como el ex secretario general de LAB Rafael Diez Usabiaga- y conocía la pérdida absoluta de su poder, optó por pasar a segundo plano. Y así lo hizo desde agosto, cuando salió de prisión, al 30 de noviembre en que reapareció. En su cambio de opinión tienen mucho que ver Diez Usabiaga, y el ex dirigente de ETA y negociador en el proceso de paz de Argel Eugenio Etxebeste, Antxon. La explicación es que ante la clamorosa ausencia de la izquierda abertzale oficial de la vida pública, por su radicalismo y clandestinidad, el sector veterano y alternativo al oficial trata de aprovechar el tirón mediático de Otegi para no desaparecer.

Este grupo veterano, que tiene mucha audiencia en las bases de la izquierda abertzale, sabe que cuatro años sin presencia pública, lo que sucederá con la prohibición de las listas en las elecciones vascas, es su desaparición como generación política.

Con el discurso que encarna Otegi -final dialogado y avance hacia la soberanía sin violencia- trata de visualizar que existe otro enfoque al de la línea oficial -cuyo discurso hace énfasis en la confrontación con el Estado, incluido el PNV- aunque hace equilibrios para no enfrentarse con la actual dirección de ETA.

Pero la división de líneas afecta a todos los ámbitos de la izquierda abertzale, incluido Gara, lo que explica la presencia en el diario del discurso alternativo al oficial que, además, cuenta con el aval del sector de ETA que perdió la tregua, que lideró Josu Ternera, según fuentes abertzales. Este líder de ETA no ha sido señalado para nada en la cadena de detenciones de etarras de estos meses, lo que demuestra su desvinculación de la actual dirección, según fuentes de Interior.

El discurso de Otegi tiene la ventaja para la izquierda abertzale en su conjunto, la oficial y la alternativa, de que puede impedir que sus votantes más desencantados, por la actitud de ETA en la tregua, les abandone por un partido nacionalista en las próximas elecciones autonómicas. Y tiene el inconveniente de que viene a constatar grietas internas.

En todo caso, Otegi tiene muy difícil materializar su sueño de un nuevo proceso. El presidente Rodríguez Zapatero, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, han reiterado que no habrá otro proceso similar a los conocidos. Para hablar de diálogo, ETA tendrá que dejar definitivamente las armas.

José Antonio Urrutikoetxea <i>(Josu Ternera)</i> y Arnaldo Otegi, en el Parlamento vasco en abril de 2000.
José Antonio Urrutikoetxea <i>(Josu Ternera)</i> y Arnaldo Otegi, en el Parlamento vasco en abril de 2000.PRADIP J. PHANSE

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