Caos en el transporte aéreo

El PSOE pide que el presidente de Iberia comparezca en el Congreso

Álvarez dice que habrá ceses si se demuestran responsabilidades de Fomento en el caos de Barajas - Iberia cancela otros 31 vuelos y siguen los retrasos

Un expediente informativo a Iberia por maltratar a sus pasajeros por parte del Ministerio de Fomento y una insólita petición de comparecencia en el Congreso de su presidente, Fernando Conte, por parte del Grupo Parlamentario Socialista. El Gobierno ha decidido actuar contra Iberia tras un mes de enormes retrasos y decenas de cancelaciones por el conflicto con sus pilotos.

Una vez que los problemas con los controladores y por el cierre del aeropuerto de Madrid-Barajas por la nevada del viernes pasado han implicado ya directamente a los responsables políticos, éstos han tomado cartas en el asunto. Hasta ahora se han sucedido reuniones y llamadas de la cúpula de Fomento tanto con los directivos de la compañía, como con los pilotos (la última, el pasado jueves).

No hay precedentes de que una empresa privada tenga que acudir al Parlamento
Las negociaciones de la aerolínea con los pilotos registran algunos avances

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La solicitud de comparecencia presentada por el PSOE va dirigida a que Conte "informe sobre la conflictividad que está viviendo la compañía y su incidencia en el normal funcionamiento de los aeropuertos del país y, de manera especial, en el de Madrid-Barajas". El PP lo considera una "frivolidad" y un intento de desviar la atención pero, según su portavoz en la Comisión de Fomento, Andrés Ayala, no se opondrá.

La tesis del diputado popular es que es el Gobierno el que debe explicar el expediente a Iberia. El resto de portavoces asegura que tampoco lo impedirá. La aerolínea por su parte asegura que esperará a que se produzca la citación y muestra su disposición a "informar siempre". El director general de la aerolínea, Enrique Donaire, se encoge de hombros cuando se le pregunta sobre el momento elegido para abrir expediente a Iberia, que se refiere a lo ocurrido desde diciembre.

Sería la primera vez que comparece un presidente de una empresa privada para dar cuenta de su gestión. El PSOE invoca que en 2002 el Tribunal Constitucional, a instancias del PSOE, anuló una decisión de la Mesa del Congreso que bloqueaba la petición de comparecencia de los presidentes de empresas privatizadas como Telefónica y Endesa. Sin embargo, como había cambiado la legislatura no comparecieron.

En todo caso, la petición tenía que ver con la actuación del Gobierno de José María Aznar en esas privatizaciones, es decir, no sobre la gestión de las empresas privadas. Iberia, por cierto, también fue privatizada en esa época, y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) tiene aún algo más de un 5% del capital.

Conte no está obligado a comparecer salvo que sea convocado por una comisión de investigación y, si lo hiciera, puede no contestar o remitirse al expediente abierto por Fomento.

El caos de Barajas ha provocado la enésima petición de dimisión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, por parte de la oposición, que ha acompañado de acusaciones de ser una "pesadilla" para los ciudadanos y hasta gafe. Álvarez, por su parte, señaló el domingo cierta responsabilidad a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, ya que "fue ella" quien decidió que Caja Madrid se convirtiese en el mayor accionista de Iberia, hace un año.

Álvarez se mostró ayer dispuesta a depurar responsabilidades si se demuestra que el caos aeroportuario es producto de la negligencia de miembros de su departamento. "Cuando detectemos responsabilidad por negligencias se destituirá a las personas que haya que destituir, en la parte que les corresponde", afirmó ayer en Vigo. Incluso avanzó que los eventuales responsables "dimitirán sin que se les pida".

Pero Álvarez se desmarcó de los "problemas internos" de una empresa privada como Iberia, y advirtió que las responsabilidades por lo sucedido en Madrid el viernes pueden salpicar a otras administraciones, entre las que citó la Comunidad de Madrid y los Ministerios del Interior y de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, informa Pablo López.

"Nunca pedir disculpas es suficiente", asumió la ministra, en una rueda de prensa para presentar material de Renfe en Vigo. Además de pedir perdón, las administraciones implicadas en el caos del pasado viernes deberán "analizar y ver si han hecho todo de la manera más adecuada". "Y es evidente que no ha sido así", adelantó Álvarez, que precisó que primero hay "que resolver los problemas y luego, dar muchas explicaciones".

Pero Fomento y AENA, el gestor público de los aeropuertos, subrayan que los problemas de la infraestructura hubiesen sido mucho menos graves si no hubiesen coincidido con la huelga de celo que atribuyen a los pilotos y que ellos niegan.

El aeropuerto de Madrid-Barajas recuperó ayer la normalidad tras el temporal de nieve, informa Elena Sevillano. Se acabaron las colas descomunales frente a los mostradores de Iberia en la T-4, pero la compañía canceló 31 vuelos, casi un 5% de todas las operaciones que tenía previstas. Y casi la mitad de los aviones tenían un retraso de 45 minutos de media.

Iberia reconoce que se habrían solucionado antes los problemas provocados por el cierre del aeropuerto si los pilotos hubiesen colaborado. El Sepla sólo admite que han decidido "no hacer favores" a la compañía y cumplir estrictamente el convenio.

Ayer los representantes de los pilotos volvieron a reunirse con la empresa. "Por primera vez la compañía se ha movido y ha habido algún avance", explica el presidente de Sepla-Iberia, Justo Peral. En concreto señala que se han acercado posturas en las condiciones para los pilotos de entre 60 y 65 años, que ahora pasan a la reserva, de modo que trabajen en un regimen reducido. También parece que hay una puerta abierta a buscar algún modo de garantizar que, tras la fusión con British Airways, se garantice que las nuevas operaciones que se hagan desde Madrid corran a cargo de los empleados de Iberia.

Dos pasajeros observan algunos aviones de Iberia aparcados en el aeropuerto de Barajas (Madrid).
Dos pasajeros observan algunos aviones de Iberia aparcados en el aeropuerto de Barajas (Madrid).ÁLVARO GARCÍA

Las claves del conflicto entre Iberia y los pilotos

- Salarios y productividad. En la negociación del convenio colectivo (2005-2009) para los pilotos hay acuerdo sobre salarios y productividad. En lo relativo a las condiciones para los pilotos de 60 a 65 años, hay un principio de acuerdo, con matices, sobre la base de que sigan volando, aunque con menos carga de trabajo.

- Organización del trabajo. Iberia pide que se puedan cambiar las rutas asignadas a los pilotos y extender los límites de actividad hasta el máximo que permite la ley para proteger al cliente cuando haya incidencias. El SEPLA se muestra dispuesto a aceptar siempre que no haya fatiga y se respete la programación de días libres.

- Seguridad. Los pilotos han hecho varios planteamientos sobre las consecuencias de las decisiones que toman en materia de seguridad. El último consiste en que, en caso de desobediencia de una orden, si es para mejorar la seguridad, no conlleve una falta grave, sino leve, de modo que si alguien reitera un comportamiento inadecuado se convertiría en grave. La compañía no ha aceptado.

- Fusión con British. Los pilotos reclaman que se garantice la producción tras la fusión con British, pero la compañía española alega que eso implicaría imponer limitaciones a un tercero (British) y no está dispuesta a que se usurpen funciones del Consejo de Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 12 de enero de 2009.

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