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Entrevista:BARACK OBAMA | Presidente electo de Estados Unidos | Primer plano

"Me siento abrumado por los retos que nos aguardan"

En vísperas de su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, Barack Obama rechaza los excesos de confianza, pero apuesta por medidas audaces para "evitar lo peor". En la entrevista, concedida el miércoles pasado, repasa los principales puntos calientes de su programa económico.

Pregunta. Una de las cosas a las que más dinero va a destinar en cuanto tome posesión de su cargo de presidente es al paquete de estímulos económicos. Alrededor de 775.000 millones de dólares, según parece.

Respuesta. En efecto.

P. Sus asesores repiten que el peligro es quedarse cortos en la financiación de esos estímulos, no pasarse...

R. Sí.

P. Entonces, ¿por qué 775.000 millones? ¿Por qué no llegar a los 1,2 billones de dólares como han recomendado algunos economistas? ¿Cree que la cifra del billón de dólares tiene demasiada carga política para rebasarla? ¿O que un mayor gasto sólo beneficiaría a grupos especiales, en lugar de servir de estímulo? ¿O cree que ha descubierto exactamente el volumen de estímulo que se necesita?

"Hay consenso entre economistas sobre la necesidad de un plan de recuperación"

"Voy a mantener una comunicación regular con los actores del mercado"

"Wall Street no ha funcionado como debía y tampoco el sistema regulador"

"Quiero poder tener una relación real con la gente de fuera de la Casa Blanca"

"Vigilaremos que las normas se cumplan, la supervisión y la transparencia"

"Mi actitud con los recortes fiscales y la inversión es que sea dinero bien gastado"

R. En primer lugar, hay que resaltar que todos los economistas, tanto conservadores como progresistas, están de acuerdo hoy en que necesitamos un plan de recuperación importante para ayudar a poner en marcha de nuevo la economía, que a corto plazo va a costar mucho dinero, pero que siempre será mucho menos que el que nos supondría el dejar que la economía prosiga en la espiral de deterioro que ha emprendido. Hemos visto cantidades que van desde los 800.000 millones hasta 1,3 billones, y nuestra postura es que, dado cómo es el proceso legislativo, es mejor comenzar por abajo y ver cómo evoluciona la situación. Estamos preocupados...

P. Van a aumentar las dotaciones.

R. No lo sabemos todavía. Lo que nos preocupa ahora es asegurarnos de que el dinero se gaste con prudencia, que esté supervisado, que haya transparencia. Vamos a emplear este dinero para dar un impulso temporal a la economía, para crear o salvar tres millones de puestos de trabajo, pero también para hacer los pagos iniciales de cosas que se deberían haber hecho en los últimos decenios y que pueden ayudar a crear una economía más competitiva en Estados Unidos.

Ejemplos: asegurarnos de multiplicar por dos las energías alternativas y hacer que nuestros edificios y nuestros transportes sean mucho más eficientes, asegurarnos de reducir el coste de la sanidad mediante el empleo de tecnologías de la información sobre salud, construir unas escuelas de primera categoría para que nuestros hijos se beneficien de ellas y puedan competir en la economía mundial. Es decir, lo que queremos hacer es asegurarnos de que todo el dinero se gaste, primero, en crear empleo, en estabilizar la economía, pero también que se utilice con prudencia para que, cuando salgamos de esta racha en la que estamos, podamos ver una economía más fuerte, mejor, más eficaz.

P. Se han mencionado muchos paralelismos entre usted y John F. Kennedy, que también hizo historia, llegó con una familia joven y atractiva, como la suya, y reunió a un montón de cerebros de Harvard al comenzar su mandato.

R. Es verdad.

P. Durante los años sesenta aprendimos que los mejores y más brillantes no siempre aciertan.

R. Hay que tener cuidado con esos tipos de Harvard. Se quedan siempre contigo.

P. ¿Hasta qué punto confía en que su plan va a funcionar, y cómo evita el peligro de creérselo demasiado?

R. Creo que la estrategia que hemos adoptado es no hablar sólo con los de siempre, sino también con personas que tradicionalmente no están de acuerdo conmigo. Cuando hay antiguos asesores económicos de Ronald Reagan, antiguos asesores económicos de John McCain y antiguos asesores económicos de George Bush que dan consejos similares a los de los asesores de Bill Clinton y Jimmy Carter, da la impresión de que existe cierto consenso en todo el espectro político.

Las cosas no van a solucionarse de la noche a la mañana. Es una situación difícil y sabemos que, por mucho que hagamos en materia de reinversión y recuperación, vamos a tener que hacer otras cosas para mejorar la economía. Una de las cosas fundamentales será reformar el modo de funcionamiento de nuestros sistemas financieros. Necesitamos que el crédito vuelva a circular. Eso significa restablecer la confianza, restaurar la transparencia del sistema. Significa reformar por completo nuestros marcos reguladores, y ése será un gran paquete de medidas que daré a conocer durante los próximos meses. Significa que tenemos que abordar con mucha más seriedad la crisis inmobiliaria y estabilizarla. Significa que vamos a tener que pensar en cómo abordar la responsabilidad fiscal.

Por eso he anunciado hoy la designación de un supervisor que llevará a la práctica mi compromiso de campaña de examinar el presupuesto federal partida por partida, página a página, para ver qué programas funcionan y cuáles no y eliminar los que no estén funcionando y mejorar el rendimiento de los que tenemos. Es decir, se trata de un ataque en muchos frentes contra la tremenda crisis que estamos viviendo.

El objetivo a largo plazo es asegurarnos de que estamos salvando y protegiendo puestos de trabajo, que las empresas y las familias estadounidenses pueden volver a beneficiarse de los créditos. No quiero intensificar la intervención del gobierno a largo plazo. Preferiría que fuera el sector privado el que estuviera haciendo todo esto. Pero tengo la impresión de que existe un consenso, incluso entre gente que no lo manifestó así con su voto, de que necesitamos emprender medidas audaces para evitar que ocurra lo peor.

P. ¿Le preocupa pecar de exceso de confianza?

R. No, me siento abrumado por los retos que nos aguardan. En lo que sí tengo confianza es en que sé escuchar, se me da bien sintetizar los consejos que me llegan desde puntos de vista muy distintos y desde luego vamos a tomar las mejores decisiones posibles desde la perspectiva de beneficiar al ciudadano de la calle.

P. Ayudas al ciudadano de la calle y a sectores como el automóvil, los seguros y el financiero como las que se han dado en los últimos tiempos... ¿Cuándo cree que llegará el momento de empezar a pensar en la responsabilidad fiscal a largo plazo?

R. Lo primero, decir que no vamos a hacer una cosa después de otra, sino que vamos a seguir vías paralelas. Voy a elaborar un presupuesto que se presentará al Congreso en febrero y ese presupuesto incluirá proyecciones a medio y a largo plazo, además de las más inmediatas, de las previstas para el corto plazo.

P. ¿No le preocupa el incremento que estas medidas van a aportar a un déficit que ya es muy elevado?

R. Sí, sin duda. Pero lo que me interesa destacar es que no vamos a esperar hasta dentro de dos años y entonces empezar a preocuparnos de lo que vamos a hacer con el déficit. Queremos ver qué podemos hacer ahora y empezar a invertir la tendencia hacia un déficit menor. Mi principio esencial es que cuando empecemos a ver que el sector privado vuelve a prestar dinero, que el crédito empieza otra vez a circular hacia las familias y las empresas, cuando veamos que pueden obtener préstamos para comprar el coche, respaldar las hipotecas, y que el mercado de trabajo se ha estabilizado, entonces estaremos dispuestos a retirarnos. Y por eso va a ser muy importante vigilar con atención los progresos que hagamos.

Pero debe quedar claro que los cálculos más precisos de los que disponemos en estos momentos dicen que, pese a todo el enorme esfuerzo que vamos a hacer, la perspectiva de desempleo va a seguir siendo muy alta. Salvo que no será de dobles cifras, como podría ser si no hiciéramos absolutamente nada. Y quizá tenga que pasar la mayor parte del próximo año antes de que la economía empiece a recuperar el rumbo debido.

P. ¿Crecerá la economía de EE UU en la segunda mitad de 2009?

R. Bueno, no tengo una bola de cristal. Pero hay algo de lo que estoy seguro. Si no hacemos nada, las cosas irán mucho, mucho peor. Con el plan que tenemos, saldremos mejor parados que sin él. Y tengo confianza en que podemos crear o salvar tres millones de puestos de trabajo. Ya hemos perdido por lo menos dos. Y, si empezamos a ver la pérdida de tres, cuatro, cinco millones más el próximo año, ésta será una crisis como no hemos visto desde hace mucho, así que vamos a cortarla de raíz.

P. En junio dijo que quizá estaría dispuesto a aplazar algunos aumentos fiscales que había propuesto como respuesta a las actuales circunstancias económicas.

R. Sí.

P. Sabemos que tiene previstos 300.000 millones de dólares, más o menos, de recortes fiscales...

R. Sí.

P. Lo dice en su programa económico, pero ahora admite que está dispuesto a no revocar rápidamente los recortes fiscales del presidente Bush para personas que ganan más de 250.000 dólares y que va a dejar que expiren, en 2010, esas reducciones.

R. La verdad es que no puedo darle una respuesta clara e inmediata a lo que plantea. Lo que he dicho es que me preocupa menos que se haga la revocación de esas medidas este año o el que viene. Lo que me preocupa de verdad es el principio básico de que debemos restablecer el equilibrio y la justicia en el sistema fiscal. Y por eso hemos incluido en nuestro paquete una serie de recortes fiscales selectivos. El 95% de las familias trabajadoras obtendría un respiro fiscal. Queremos descubrir otras formas de llevar más deprisa ese dinero a los bolsillos de la gente, sin tener que esperar hasta que presenten su declaración el año que viene, porque, si no, no servirá de estímulo como pretendemos. Pero también queremos estar seguros de vigilar el déficit. Y en cuanto a las personas como usted y como yo, que ganamos más de 200.000 o 250.000 dólares al año, creemos que los recortes fiscales de Bush eran innecesarios, creemos que siguen siendo innecesarios, y vamos a asegurarnos de que no formen parte de nuestras leyes fiscales a largo plazo.

P. No sé qué quiere decir deprisa, pero da la impresión de que no va a tratar de conseguir la revocación acelerada este año.

R. Todavía no he tomado una decisión definitiva. Entrará en nuestras consultas con el Congreso.

P. Querría que me hable de la colaboración entre los dos partidos. Parece que hay, al menos por el momento, un nivel de diálogo diferente al que hemos visto otras veces entre ellos. ¿Hasta qué punto es importante para usted el bipartidismo en sí? Es decir, ¿estará dispuesto a aceptar ideas del otro lado del hemiciclo, aunque no le parezcan tan buenas como otras a las que podrían sustituir?

R. Sí.

P. ¿Sólo para tener un consenso más amplio y no limitarse a aprobar un paquete con el voto de tres o cuatro republicanos?

R. Claro. Lo más importante es qué es lo que ayuda a que las cosas salgan adelante. Ése es el prisma que aplico a todo. ¿Está creando o salvando tres millones de puestos de trabajo? ¿Estamos preparando el terreno para la independencia energética o reduciendo nuestros costes sanitarios, que va a ser un aspecto clave para abordar nuestro déficit a largo plazo? ¿Estamos creando un sistema educativo de primera categoría? Ésa es mi primera prioridad. No creo que el Partido Demócrata tenga el monopolio de las buenas ideas. Creo que los republicanos tienen mucho que ofrecer. Y lo que voy a hacer es escuchar y aprender de mis colegas republicanos. Y siempre que logren convencerme de que es algo que va a beneficiar a los estadounidenses. Que no se les haya ocurrido a los demócratas y sean los republicanos los que lo estén promoviendo, no es una buena razón para no hacerlo.

Ahora bien, habrá ocasiones en las que no vamos a estar de acuerdo. Y, si alguien me presenta un plan y lo defiende por motivos ideológicos pero no me puede convencer de que va a ser verdaderamente positivo para la economía, entonces no lo haremos. Y habrá ocasiones en las que tendremos disputas. Pero yo no voy a buscar pelea, y sí voy a buscar toda la cooperación posible, y estoy abierto a cualquier idea que me presenten.

P. ¿Cree que la parte de su plan que afecta a los recortes fiscales se extenderá en las consultas con los republicanos del Congreso, cuando intente obtener más apoyos para su programa?

R. La actitud que voy a tener respecto a los recortes fiscales es la misma que aplico al paquete de inversiones. Es decir, ¿es dinero bien gastado? Es dinero de los contribuyentes, que va a contribuir al déficit a corto plazo. Y, si no podemos justificarlo, entonces no vamos a gastar decenas o cientos de miles de millones de dólares sólo para que alguien esté contento, si no va a ser bueno para la economía. Ésa es la regla que voy a aplicar a todo.

P. Existe un consenso de que la vivienda es la raíz de los problemas económicos que ahora sufrimos.

R. Sí.

P. Su equipo ha indicado que Sheila Bair va a permanecer al frente de la FDIC

[Corporación Federal de Seguros de Depósitos]. ¿Qué va a proponer aparte del plan que ha presentado ella para intentar mitigar las ejecuciones hipotecarias? Y, cuando lo proponga, ¿cree que la máxima prioridad será volver a estimular la compra de vivienda, tal vez mediante créditos fiscales, o limitar las ejecuciones?

R. En primer lugar, creo que la FDIC y Sheila Bair han abordado el problema con la sensación de urgencia que quiero ver. Todavía no hemos hecho ninguna declaración oficial al respecto, pero creo que, en general, han hecho todo lo posible con los recursos que tienen para intentar apuntalar el sistema. En mi opinión, respecto al mercado inmobiliario, el Consejo de la Reserva Federal ha hecho lo que ha podido para rebajar los tipos de interés lo más posible. Por eso hemos visto algo de actividad en torno a la refinanciación. Aunque eso no resuelve el problema de la pérdida de valor de la vivienda.

Creo que lo más importante, respecto a la caída del valor de la vivienda, es evitar nuevas ejecuciones hipotecarias, que disminuyen el valor de la vivienda en todas partes. Y por eso pienso que, desde el punto de vista de los que todavía estamos pagando una hipoteca, pues a veces, en el campo, uno oye decir a una persona: "Yo me he comportado de forma responsable. ¿Por qué voy a ayudar a alguien que firmó una hipoteca que no podía permitirse?" Pues bien, hay que acordarse del dicho de que, si ves que la casa de tu vecino está en llamas, lo primero es apagar el incendio, aunque la causa haya sido su irresponsabilidad. En mi opinión, lo mismo pasa con las ejecuciones hipotecarias.

Tenemos que impedir que el mercado de la vivienda siga deteriorándose. Y eso empieza por las ejecuciones hipotecarias. Eso no significa que no podamos también ayudar algo. Quizá no siempre en forma de ayuda hipotecaria. Una cosa que nos parece muy importante en nuestro plan de reinversión es proporcionar incentivos para aclimatar las viviendas en todo el país. Es el tipo de inversión a largo plazo que puede reducir drásticamente la factura de energía, aumentar la independencia energética y reducir los gases de efecto invernadero. Es decir, hay ciertas áreas en las que podemos avanzar y aliviar la carga y ayudar a los propietarios de viviendas. Pero tenemos que hacer algo para resolver esta crisis hipotecaria. Tengo previsto exponer nuestros planes para evitar las ejecuciones hipotecarias en consultas con Barney Frank y Chris Dodd, que han trabajado mucho en este asunto, en el próximo mes o los próximos dos meses.

P. ¿Dentro de la siguiente fase del paquete de rescate financiero?

R. Dentro de nuestro ataque multifrontal para abordar la crisis.

P. Se ha especulado mucho que Larry Summers, el ex secretario del Tesoro que encabeza su consejo económico nacional, será la persona escogida por usted para sustituir a Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal cuando expire el mandato de este último, en 2010. ¿Tiene esa intención, o puede decir que volverá a nombrar a Ben Bernanke?

R. Larry Summers todavía no tiene ni siquiera este puesto. Lo he nombrado para él, pero aún no gobernamos. Creo que es prematuro que me ponga a especular sobre cargos que habrá que ocupar dentro de dos años cuando ni siquiera tengo a mi equipo actual en sus puestos.

P. Dígame algo sobre regulaciones. Nos encontramos en un edificio que en un tiempo albergó la SEC [la Comisión del Mercado de Valores].

R. Sí.

P. ¿Hasta qué punto va a proponer y apoyar una transformación sustancial del aparato regulador financiero? ¿Cuándo lo hará? ¿Y cree que es necesario crear un aparato regulador mundial? En abril se celebrará la reunión del G-20 en Londres.

R. Para cuando se celebre la reunión del G-20, creo que ya habremos presentado nuestra estrategia en materia de regulación financiera. Pienso que hay que poner en marcha cierta coordinación internacional. Pero ahora tenemos que cuidar también estos asuntos dentro de casa. Wall Street no ha funcionado, nuestro sistema regulador no ha funcionado como debía.

De modo que habrá que abordar una transformación sustancial. Tendremos una mejor vigilancia del cumplimiento de las normas, una mejor supervisión, más transparencia. Tendremos que examinar el batiburrillo de organismos y tratar de lograr que colabren más eficazmente entre sí. Debemos dejar de dividir funciones de tal forma que el capital en una modalidad se trata de una manera y el capital en otra modalidad se trata de otra manera, porque en estos tiempos, en los mercados financieros mundiales, todo se funde. Y existen riesgos estructurales que son posibles, sean en forma de derivados, o de seguros, o de depósitos bancarios tradicionales. Así que debemos actualizar todo el sistema para hacer frente a las necesidades del siglo XXI. Ésta es una tarea en la que mi equipo ya está trabajando y creo que, de aquí a poco tiempo, tendremos un paquete de medidas que estamos elaborando junto a Barney Frank y Chris Dodd, para presentárselo a los estadounidenses.

P. Le han comparado también a usted, y a los retos que le aguardan, con Franklin Roosevelt y los que él tuvo que afrontar.

R. Sí.

P. Porque ésta es la peor crisis financiera desde la Depresión. Cuando Roosevelt pronunció su discurso de toma de posesión, dijo a los estadounidenses: "Lo único a lo que debemos tener miedo es al propio miedo".

R. En efecto.

P. Cuando pronuncie su discurso, el 20 de enero, ¿cree que va a tener la misma obligación de tranquilizar al pueblo estadounidense? ¿Y cómo encuentra el equilibrio entre ese mensaje y la necesidad de transmitir al tiempo que es urgente actuar?

R. Como puede imaginarse, últimamente he estado leyendo discursos de toma de posesión, y, si mira el discurso de Roosevelt, la frase que se recuerda es la que usted ha citado. Sin embargo, en realidad, el resto del discurso se centró en la necesidad de actuar y actuar ya. Y creo que explicó muy bien la naturaleza de la crisis tanto en ese discurso como en las sucesivas charlas al lado de la chimenea.

Hay un consejo que recibí de uno de los ex presidentes. Me dijo: "Mira, Barack, parte del motivo por el que te están yendo bien las cosas es que no hablas a los ciudadanos con condescendencia, hablas claro y explicas lo que ocurre". Tengo mucha confianza en los estadounidenses. Creo que, si se es franco con ellos, si se les explica que tenemos este reto, así es como hemos llegado hasta aquí y ahora creo que debemos ir en esta dirección, tengo enorme confianza en que los estadounidenses responderán a ese reto. Por consiguiente, mi tarea, tanto en el discurso inaugural como en los próximos meses, no es más que explicar con la mayor honradez y la mayor sinceridad posibles cuáles son las circunstancias, cuáles son las mejores ideas que circulan para abordar esos retos, y, si consigo hacerlo, estoy seguro de que nos uniremos para resolver estos problemas.

P. Hasta ahora no ha tenido muchos comentarios negativos en los medios de comunicación ni en los mercados.

R. Seguro que llegarán. Pero el caso de los mercados, desde luego, es una situación ligeramente distinta. En estos momentos, dada su delicada situación, tengo que prestar cierta atención a la psicología del mercado porque parte de lo que estamos sufriendo ahora es una pérdida de confianza en el mercado y en el gobierno, y reestablecer esa confianza y esa seguridad va a ser algo muy importante.

Voy a asegurarme de mantener abierta una comunicación regular con los actores clave del mercado para explicarles cuáles son exactamente nuestros planes y pedirles que me proporcionen buenas ideas.

En conjunto, no obstante, tengo muy claro que, como presidente, debo mirar hacia el horizonte. No puedo estar pendiente de los titulares de hoy, porque, en ese caso, entonces lo más seguro es que no tome decisiones en función de lo que conviene más al país. Entonces me pasaré demasiado tiempo preocupado por el día a día político, y eso es algo que he tratado de evitar.

P. ¿Sigue teniendo una agenda electrónica en el bolsillo?

R. La verdad es que la he sacado para la entrevista, pero continúo apegado a mi BlackBerry. Tendrán que quitármela de las manos.

P. ¿Conseguirá usted vencer esta anacrónica idea de que los presidentes no pueden o no saben utilizar personalmente los dispositivos más modernos?

R. Creo que podré seguir teniendo acceso a un ordenador en algún sitio. Quizá no en el Despacho Oval. Lo segundo que espero poder hacer es que alguien dé con la manera de permitirme que siga teniendo acceso a una BlackBerry. Sé que...

P. A día de hoy, todavía tiene su BlackBerry.

R. A día de hoy, todavía la tengo. Tengo que añadir que esto es algo que preocupa no sólo al Servicio Secreto, sino también a los abogados. Ya sabe usted que esta ciudad está llena de abogados.

P. Estaba diciendo que va a pelear para conservar su BlackBerry.

R. No sé si ganaré, pero sigo intentándolo. Ah, sí, pero esto es lo que quería decir: no se trata sólo de recibir información. Quiero decir, alguien me puede imprimir las cosas importantes, puedo leer periódicos. De lo que se trata es de tener mecanismos para relacionarse de forma real con la gente de fuera de la Casa Blanca. Y tengo que buscar cada oportunidad de hacerlo, formas que no estén preparadas, que no estén controladas, formas de hablar con personas que no sólo se limiten a halagarme o ponerse de pie cuando entre en una habitación, formas de mantener los pies en la tierra. Y si puedo conseguirlo en estos cuatro años, creo que eso me ayudará a servir mejor a los ciudadanos, porque oiré sus voces. No se apagarán porque yo esté en la Casa Blanca.

P. Un par de cosas rápidas antes de terminar. ¿Dick Parsons va a ser su secretario de Comercio?

R. No he tomado una decisión definitiva sobre quién va a ser mi próximo secretario de Comercio.

P. ¿Es uno de los candidatos?

R. No voy a hacer ningún comentario al respecto. Lo único que diré es que Dick Parsons es un gran tipo, un buen amigo mío.

Consulta la entrevista íntegra en vídeo

© 2008 New York Times News Service. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

'Puntos calientes' de su programa económico

Plan de rescate

Todo el dinero ha de gastarse en crear empleo y estabilizar la economía

Paro

Va a ser muy alto[...], será una crisis como no hemos visto desde hace mucho

Impuestos

El 95% de las familias trabajadoras tendrá un respiro fiscal, con recortes selectivos

Vivienda

Contra la caída de valor, lo importante es evitar más ejecuciones hipotecarias

G-20

Hay que actualizar todo el sistema para hacer frente a las necesidades del siglo XXI

Déficit

Queremos ver qué podemos hacer ahora y empezar a invertir la tendencia

Sistema financiero

Debemos reformar por completo el marco regulador y que el crédito vuelva a circular

Iniciativa privada

No quiero una intervención del gobierno a largo plazo. Pero hoy es necesaria

Energía

Necesitamos fuentes alternativas, eficiencia e independencia energética

Educación y sanidad

Prioridades: mejorar la cobertura y los costes sanitarios y del sistema educativo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de enero de 2009

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