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Interior supervisará las medidas de seguridad de los mayores cotillones

Bilbao y San Sebastián combaten la venta y el uso de material pirotécnico

La Administración se declara decidida a gestionar con mano dura los excesos asociados a diversas fórmulas para festejar la última noche del año que comprometen la integridad física de las personas. El Gobierno vasco y los ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián anunciaron ayer sendos planes para reforzar la seguridad en dos aspectos tan íntimamente ligados a la Nochevieja como los cotillones y el uso de material pirotécnico. El objetivo es idéntico: que el año 2009, que ya se augura lo suficientemente negro y oscuro en otros ámbitos de la vida, no arranque además con un serio problema de salud.

El Departamento de Interior inspeccionará las medidas de seguridad de los doce principales cotillones que se van a celebrar en Euskadi, aquellos que se celebrarán en locales para más de 700 personas -el Gobierno es la autoridad competente en el control de locales con aforo de más de 700 personas, siendo el resto responsabilidad de los ayuntamientos-. Agentes de la Unidad de Juego y Espectáculos pondrán especial rigor en que no se supere el límite permitido de personas y revisarán las medidas de seguridad del local, principalmente las salidas de emergencia y la protección contra incendios. Las sanciones por infracciones oscilan entre los 1.200 y los 30.000 euros si éstas son graves, pero pueden elevarse hasta los 150.000 euros y la clausura del local si son muy graves.

La crisis llega a los grandes cotillones, cuyo número ha caído un 40%

El número de grandes cotillones, 12, ve una considerable rebaja, pues el año pasado fueron 20 las fiestas de estas características en Nochevieja.

El Ayuntamiento de Bilbao ha anunciado que la Policía Municipal realizará numerosos y "exhaustivos" controles para evitar tanto la venta ilegal y la manipulación de material pirotécnico como la conducción bajo los efectos del alcohol. Bilbao aspira a alcanzar "la cuota cero en cuanto a material pirotécnico y en cuanto a número de heridos", según una nota de prensa remitida ayer desde su ayuntamiento.

Frente a los 6.000 kilos decomisados en 1990, la Policía Municipal de Bilbao sólo se incautó de dos kilos de material pirotécnico durante las nueve actuaciones que realizó la Nochevieja de 2007. Según fuentes municipales, los ciudadanos y los titulares de establecimientos se encuentran más sensibilizados debido "a las graves consecuencias" de los accidentes pirotécnicos y a las "importantes sanciones económicas" asociadas al incumplimiento de las normas. Asimismo, el consistorio bilbaíno recuerda a "establecimientos y locales de hostelería" que está prohibida la venta de alcohol a menores, y que reforzará la vigilancia para el cumplimiento de esta normativa.

El Ayuntamiento de San Sebastián recordó ayer que sancionará a todas aquellas personas que lancen elementos pirotécnicos en las calles de la ciudad y a quienes vendan este tipo de artefactos a menores de edad. La proximidad de la frontera con Francia, donde la legislación es más permisiva en esta materia, "agrava la situación", declaró el concejal de Seguridad Ciudadana, Ernesto Gasco, quien calificó de "peligrosa" la costumbre adquirida por "no pocos" donostiarras de recibir el nuevo año con cohetes y petardos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de diciembre de 2008