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Aulas

Bolonia tampoco convence a algunos profesores

Docentes universitarios recelan del nuevo Espacio Europeo de Educación

No sólo a los alumnos les chirría el plan de Bolonia. Unos 100 profesores de la Universidad de Sevilla han manifestado sus críticas a la implantación de los planes del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que tendrá lugar en 2010.

Algunos de estos docentes se unen a la cruzada No a Bolonia que parte del sector estudiantil. Otros critican el nuevo sistema de manera independiente. En cualquier caso, todos los opositores ven con malos ojos el modo en que la Universidad trata de implantar los nuevos criterios. Muchos de estos docentes han acudido a las concentraciones que desde unas semanas protagonizan los alumnos en contra del EEES. Sergio Villalba es uno de ellos: "Queremos recuperar el espacio de democracia perdido y abrir el debate".

El profesorado recela de Bolonia por razones propias: "Por el sistema de auditoría externa implantado con la LOU (Ley Orgánica de Universidades): la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), basado en criterios de validación generalistas, no adecuados a muchas de las carreras existentes y basados en la meritocracia", afirma Villalba. Sobre esto, David Benavides, profesor de Informática, añade: "Me parece bien que exista una evaluación del docente o investigador, pero no que los criterios con los que se le evalúe se equiparen a los del mercado".

A los profesores les preocupa la calidad de la docencia en el nuevo modelo: "La formación deberá ser más instrumental, puesto que se valoran competencias, no conocimientos", dice Benavides. Esto, en una universidad pública en la que la docencia se ve mermada por las numerosas horas que han de dedicarse a investigación para promocionar, se convierte en un objetivo difícil que, en opinión de Benavides, pondrá en desventaja a las instituciones públicas con respecto a las privadas. A esto se suma, según añade Mercedes Comellas, profesora de Literatura y miembro de la plataforma Profesores por el Conocimiento, una dificultad para hacer realidad las ventajas de Bolonia: "Veo bien algunas de las premisas del EEES, como una mayor dedicación a tutorías y una formación más personalizada, pero no creo que esto sea posible sin una inversión previa, que es lo que ya nos han asegurado desde el Claustro que no va a suceder. Tengo 120 alumnos en una clase y debo dedicar gran parte de mi tiempo a investigación, ¿cómo puedo hacer un trabajo profundo de tutorías?"

Por último, a muchos les preocupa la tendencia a desaparecer que podrán experimentar algunas carreras: "La Universidad, al funcionar según una economía de mercado, tenderá a reagrupar o eliminar aquellas que no den rentabilidad", afirma Villalba. En su opinión, otra de las amenazas de Bolonia para el profesorado es el énfasis excesivo en las carreras no presenciales: "Habrá un tutor y, según se necesite, algunos profesores contratados para resolver dudas". Como él, Ramón Espejo, profesor de Filología Inglesa, sostiene que "cada vez habrá menos horas presenciales y se tenderá a lo virtual, que es más barato. Es la consecuencia de querer hacer una reforma con coste cero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de diciembre de 2008