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La OTAN acuerda un deshielo gradual con Rusia

La Alianza aplaza por tiempo indefinido la incorporación de Georgia y Ucrania

La OTAN acordó ayer restablecer de forma condicional y progresiva las relaciones congeladas con Rusia como respuesta a la guerra del Cáucaso de agosto pasado, horas después de que la Unión Europea reanudara las conversaciones para el establecimiento de un acuerdo estratégico de asociación, aplazadas por el mismo motivo.

La UE, además, puso en marcha una investigación para determinar los orígenes de aquella guerra, que ha dificultado aún más las intenciones de Estados Unidos de acelerar la integración de Georgia en la OTAN. Ayer mismo, los aliados pactaron que Georgia seguirá teniendo abiertas las puertas de la Alianza y que se le ayudará en las reformas necesarias. Pero deberá esperar fuera por tiempo indefinido, para satisfacción de Moscú. Lo mismo que Ucrania.

La vuelta a la normalidad en las relaciones con el Kremlin era pedida por la mayoría de los aliados y Washington acabó por avenirse, aunque a cambio de hacerlo de un modo escalonado. "Los aliados han acordado una reanudación condicional y graduada de las relaciones con Rusia", anunció el secretario general aliado, Jaap de Hoop Scheffer, quien ahora estará encargado de ver "qué contactos políticos se podrán establecer". Por lo pronto, volverá a haber reuniones entre embajadores, aunque de carácter informal.

Scheffer subrayó que el deshielo no significa que la OTAN haya cambiado de opinión sobre "el uso desproporcionado de la fuerza" en Georgia, sobre "el reconocimiento ilegal" de Osetia del Sur y de Abjazia, y que acepte "frases que no se esperaban volver a oír sobre misiles o amenazas a Polonia".

Condoleezza Rice, en su última visita a la OTAN como secretaria de Estado de EE UU y en su calidad de experta en relaciones con Rusia, indicó que no se quiere aislar a Moscú, sino mostrar que la Alianza está unida en la condena al modo de actuar ruso. "Le hemos negado objetivos estratégicos: quería derribar al Gobierno de Georgia y no lo ha conseguido". Aseguró Rice que la relación todavía "no es de normalidad", y negó que la política de Washington tras el fin de la guerra fría hubiera sido la de aislar a Rusia. "Hicimos todo lo posible para atraer a una nueva Rusia al espacio transatlántico", señaló. "Creo que eso es el futuro".

Los ministros de Exteriores aliados darán hoy un impulso a la decisión tomada en abril en la cumbre de Bucarest de mantener la puerta abierta a Georgia y Ucrania. Se ha buscado una formulación y un procedimiento que salve las diferencias entre quienes querían acelerar el acceso, encabezados por Estados Unidos, y quienes, liderados por Alemania, prefieren no provocar a Rusia y recelan de un aliado como Georgia, "cuya fiabilidad suscita muchas dudas", según una fuente diplomática.

La vertiente civil del deshielo, confirmada en la cumbre UE-Rusia del pasado mes en Niza, permitió ayer reanudar las negociaciones para el establecimiento de una relación estratégica en la que los europeos buscan una garantía de aprovisionamiento energético.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de diciembre de 2008