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Reportaje:Dinero & inversiones | finanzas personales

El Estado como guarida

El pánico bursátil eleva la oferta de fondos de deuda pública

La Bolsa mantiene una volatilidad extrema, la renta fija privada ofrece poca confianza por el repunte de las suspensiones de pagos y los depósitos bancarios han despertado algunos recelos. Ante este panorama la demanda de los ahorradores se ha centrado en productos con bajo riesgo, aun a costa de sacrificar parte de la rentabilidad. Las instituciones de inversión colectiva han canalizado esta petición en una avalancha de fondos de inversión monetarios centrados en deuda pública.

Desde mediados de septiembre, cuando la quiebra de Lehman Brothers desató el pánico en los mercados, se ha doblado en el escaparate financiero el número de fondos con esta filosofía de inversión. Entre las entidades que han comercializado productos centrados en las emisiones de deuda pública se encuentran Altae, Barclays, BBVA

Las comisiones son clave para elegir qué fondo de deuda pública comprar

Caja del Mediterráneo, Bancaja y UBS.

Por regla general, estos nuevos fondos monetarios invierten sólo en valores de deuda pública soberana emitida sobre todo por países de la zona euro y entidades supranacionales de las que España sea miembro y siempre con una calidad crediticia de AAA (la más alta de acuerdo con la escala de las agencias de calificación de rating). Además de la solvencia de los emisores, el bajo riesgo de estos fondos se basa en que invierten en emisiones a corto plazo (no superior a 18 meses) y evitan los vaivenes de las divisas.

Esta clase de fondos monetarios constituyen una alternativa a la inversión directa en deuda pública, por ejemplo, Letras del Tesoro. La ventaja de buscar cobijo en las emisiones del Estado a través de un fondo es que el inversor tendrá liquidez inmediata (se puede entrar y salir del fondo en cualquier momento, sin necesidad de esperar al vencimiento). Además, los fondos permiten diversificar la inversión y otorgan ventajas fiscales, ya que permiten pasar de un fondo a otro sin pagar impuestos por las plusvalías.

La desventaja que tiene invertir en deuda pública a través de un fondo y no hacerlo directamente es que hay que pagar comisiones. Ante la baja rentabilidad de estos productos, los expertos aconsejan fijarse bien en las comisiones que se aplican a la hora de elegir. Entre los fondos que se han registrado en los últimos meses la comisión de gestión oscila entre el 0,95% anual sobre el patrimonio del más caro y el 0,25% del más barato, mientras que la comisión de depósito varía del 0,08% al 0,01%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de noviembre de 2008