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El auge de la energía eólica mueve el coche eléctrico en España

El 37% de los molinos fue desconectado el domingo al sobrar producción - Gobierno e industria apuestan por los vehículos para almacenar electricidad

La energía renovable crea nuevos desafíos. Como es impredecible, hay momentos en los que sobra producción. Así ocurrió la madrugada del domingo, cuando el viento huracanado puso en marcha miles de molinos en sólo dos horas. Tantos, que Red Eléctrica tuvo que desconectar un tercio de ellos. La situación irá a más, pero el Gobierno y el sector creen haber hallado una solución: presas reversibles y coches eléctricos. Éstos, conectados por la noche a la red, pueden almacenar exceso de electricidad. El coche eléctrico se mueve impulsado por el viento.

Eran las cuatro de la mañana del domingo cuando el viento se desbocó. Un tornado de hasta 160 kilómetros por hora azotó Salou. Con el temporal, los molinos de viento que hay por toda España comenzaron a girar y a producir gran cantidad de electricidad. Cada hora se pusieron en marcha 1.500 megavatios, el equivalente a una nuclear y media. "Nunca habíamos tenido una subida tan pronunciada", explica Miguel Duvisón, jefe de Operación de Red Eléctrica de España (REE), la empresa encargada de gestionar la red y de que no haya apagones. El problema es que un domingo a las 7.00 no hay mucha demanda. La gente duerme, las fábricas callan, los after hours han cerrado y las panaderías no han abierto. Sobraba electricidad.

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Así que REE pidió a las eléctricas que desconectaran centrales de gas. Apagaron cuatro y aumentó la exportación de electricidad a Francia. Pero nada era suficiente. A las 7.20 la eólica suponía el 28,9% de la electricidad que se estaba consumiendo, cifra histórica. Y seguía en alza, hasta poner en riesgo la estabilidad de la red. Por eso REE mandó desconectar parques eólicos. Por primera vez en lo que va de año ordenaba desenchufarlos por exceso de producción. Se trató del mayor recorte que ha ordenado nunca. En una hora y 50 minutos se desconectaron 2.792 megavatios eólicos, el 37% de los que estaban en marcha, el equivalente casi tres centrales nucleares. A las nueve de la mañana, con la demanda ya subiendo, se volvieron a conectar.

Duvisón lamenta: "Perdimos un montón de electricidad limpia por no tener cómo almacenarla". El precio de esa luz perdida supera los 200.000 euros y unos dos millones de hogares se podrían haber abastecido con ella. A la espalda de Duvisón se encuentra la gran pantalla de control del sistema. Son las 11.00 del martes y sólo un 8% de los molinos funcionan, cifra que se triplicó en unas horas. La eólica es así de variable.

Alberto Ceña, de la Asociación Empresarial Eólica, resalta: "La desconexión del domingo fue la mayor que hemos sufrido, un recorte muy fuerte, pero en los próximos años irá a más. Seguro". Cada vez será más frecuente porque España apuesta fuerte por la eólica. Hay 15.000 megavatios instalados, que aportan un 10% de la electricidad (ya no es considerada renovable, en el sentido de marginal). Y el Gobierno planea llegar a los 40.000 megavatios en 2020.

Todo el sector coincide: gestionar ese volumen de renovables obliga a un cambio de estrategia. El presidente de REE, Luis Atienza, explica que se necesita urgentemente una nueva conexión con Francia que aumente la capacidad de intercambio y más presas reversibles para bombear el agua: "Somos líderes en energía renovable y en cómo la gestionamos, y eso es un orgullo, pero necesitamos estas nuevas herramientas".

Actualmente, hay una decena de pantanos que, en caso de exceso de electricidad, pueden impulsar agua a una presa superior. Eso consume energía, pero horas más tarde el agua vuelve a bajar y genera electricidad. El rendimiento es del 70% (se gasta más en subir el agua que lo que genera al bajar). "Eso no significa que perdamos electricidad porque sin estos bombeos desperdiciaríamos toda", explica Duvisón: "Sin más bombeo, tiraremos enormes cantidades de eólica". En España hay unos 5.000 megavatios de bombeo y otros 3.600 en proyecto, pero es complicado construir más por el rechazo a los embalses. Ladislao Martínez, de Ecologistas en Acción, cree imprescindible que sea REE y no las eléctricas quien gestione estos bombeos.

Además, y a medio plazo, el sector apuesta por los vehículos eléctricos. "Si conseguimos un parque de coches conectados que acumulen electricidad por la noche tendremos otra forma de integrar mejor las renovables en el sistema", explica Atienza. Hay que conseguir acumular de alguna forma los picos de renovable y que no haya tanta diferencia entre el mínimo de demanda nocturna y el máximo diurno, añade.

REE y la Asociación Empresarial Eólica estudian ya las posibilidades del coche eléctrico y qué inversiones necesitaría la red en España. El Ministerio de Industria impulsa con Renault y Nissan la implantación de plantas piloto en España. Todos creen que el automóvil eléctrico está mucho más próximo que el de hidrógeno. Un número de vehículos eléctricos menor al 10% del parque automovilístico podría absorber el exceso de producción del temporal del domingo. Además, el coche eléctrico reduce la contaminación del aire en las ciudades y el consumo de petróleo y la dependencia energética. Por todo, y más en la ventosa España, el viento sopla a su favor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de noviembre de 2008