Cataluña se asoma a la recesión

La economía catalana retrocedió el 0,1% en el tercer trimestre - Septiembre acaba con 50.800 parados más y la tasa se dispara hasta el 9%

Cataluña ha dado el primer paso hacia la recesión. Si hace casi un mes, el consejero de Economía y Finanzas, Antoni Castells, no descartó que la economía catalana entrara en recesión durante algunos trimestres, ayer fue más allá y pronosticó la posibilidad de que se meta de lleno en ella "a finales de año". El departamento que dirige reveló ayer el dato que acerca la economía al borde del retroceso: el producto interior bruto (PIB) catalán disminuyó el 0,1% en el tercer trimestre, con relación al segundo. La tasa interanual (respecto al mismo periodo del año pasado) creció el 0,8%.

"Es lo peor. No había visto nada igual", dice un dirigente sindical

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Se considera una recesión cuando la actividad económica suma dos o más trimestres consecutivos de decrecimiento. Así que si la economía también disminuye en el cuatro trimestre, Cataluña habrá entrado técnicamente en recesión. Y eso es lo que parece que va suceder, a tenor de la evolución del PIB intertrimestral: aumento del 0,3% de enero a marzo, crecimiento cero entre marzo y junio y decrecimiento del 0,1% durante el tercer trimestre. "Estamos ante un claro empeoramiento de la situación económica. Es posible que entremos en recesión a finales de año", admitió el consejero en un comunicado. No sucedía desde la crisis de 1993, cuando la economía catalana decreció el 1%, según datos del INE.

La economía real así lo certifica, más allá de las frías y etéreas estadísticas macro. Entre julio y septiembre, Cataluña registró 50.800 parados más y la tasa de paro se disparó 2,2 puntos, hasta rozar el 9%, según la última encuesta de la población activa (EPA). En España, la media es del 11,33%, pero la subida ha sido menor que en Cataluña. "No prevemos ningún cambio de tendencia, el desempleo seguirá creciendo en los próximos meses", se resignó ayer la consejera de Trabajo, Mar Serna.

La cosa pinta mal. La caída de la actividad es generalizada y afecta a todos los sectores. La construcción es el que peor está: se desplomó el 3% en el tercer trimestre. Ente enero y julio se iniciaron el 68% menos de viviendas que hace un año. El sector contabiliza ya 66.100 parados y de ellos, 45.700 los ha acumulado en un año.

El deterioro se está extendiendo sobre la industria, que retrocedió el 2,8% en el tercer trimestre. No sólo por el enorme efecto arrastre que el sector del ladrillo ejerce sobre un sinfín de actividades; la industria vive doblemente atenazada: porque la banca ha cerrado el grifo crediticio y por la caída del consumo. Las familias están endeudadas hasta las cejas, con hipotecas, letras del coche... los bolsillos no dan para más.

El indicador del clima industrial se situó en septiembre en el nivel más bajo desde 1993 y el indicador de producción industrial disminuyó, entre enero y agosto, el 4,8%. "La crisis afecta de lleno a la economía productiva", dice Castells. Ahí están los casos de Simon, Pirelli, Frigo, Seat, Nissan y sus proveedores.

El futuro inmediato no invita al optimismo. Serna avisa de que en los próximos meses "se producirá un aumento considerable del paro en sectores que hasta ahora no estaban afectados", como la industria y los servicios, en los que el desempleo aumentó en 6.300 y 22.000 personas, respectivamente.

El paro creció mucho más entre los asalariados con contrato indefinido que entre los temporales, casi el triple, muestra de que las empresas ya han agotado esta vía de flexibilidad. "Nos preparamos para lo peor. He vivido unas cuantas crisis y no había visto nada igual", explicaba el jueves un dirigente sindical.

La Generalitat trata de no desanimarse. "Esta situación no durará siempre", dice Serna. Castells recuerda la "solidez", "tradición" e "internacionalización" de la empresa catalana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de octubre de 2008.

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