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Más policías que manifestantes

Los 'mossos' aíslan a los activistas que intentaban frustrar la marcha 'ultra' del 12-O y evitan un choque frontal - Seis contusionados y una mujer herida

Si a los Mossos d'Esquadra se les acusa en ocasiones de falta de previsión y de intervenir tarde para evitar disturbios, la actuación que protagonizaron ayer en el barrio de Sants no lo avala. Un impresionante despliegue policial y una actuación calculada acabaron aislando a poco más de 200 jóvenes antifascistas en el barrio de Sants que pretendían llegar hasta Montjuïc para boicotear el acto ultra con motivo del 12 de octubre.

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La cita era en la plaza de Sants y la había convocado un grupo denominado Esquerra Independentista del Barcelonès sin notificarlo al Departamento de Interior. Los manifestantes fueron puntuales y, poco después de las 11 horas, intentaron por primera vez salirse de la calle de la Creu Coberta en dirección a Montjuïc. La contundencia de los mossos antidisturbios lo impidió, de modo que los manifestantes siguieron en dirección a la plaza de Espanya escoltados por detrás por los agentes y por su flanco derecho por otro cordón policial impresionante.

Corearon las consignas habituales contra la policía, contra el fascismo y el capital y deseándole un final trágico al líder ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas. Al cabo de unos minutos y mientras la marcha andaba, la policía autonómica aumentó su presión sobre los manifestantes cubriendo también el flanco izquierdo en el sentido de la marcha para evitar también la dispersión.

Sólo quedaba, por tanto, intentarlo por la cabecera de la manifestación. Y así ocurrió al llegar a la calle del Moianés, donde intentó entrar sin éxito la manifestación. La carga policial fue contundente. Mossos y manifestantes intercambiaron golpes con sus porras y sus palos. Los primeros hicieron retroceder al grupo y los segundos perdieron sus pancartas y sus banderas, ninguna de ellas independentistas, sino monocolores: o rojas o negras, sin ningún anagrama ni símbolo.

La carga sirvió, además, para aislar definitivamente al grupo y rodearlo por los cuatro costados. "Hemos cerrado la bolsa", le decía satisfecho un policía a otro. Y así fue. Los manifestantes quedaron inmovilizados a la altura del edificio del distrito de Sants sin poderse mover en ningún sentido. Después se supo que en la refriega habían sufrido contusiones tres manifestantes y otros tantos policías, uno de ellos con una fractura en un dedo. Otra mujer sufrió una brecha en la cabeza por el impacto de una moneda, según un portavoz policial.

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La singular escena duró dos horas, sin que los manifestantes intentaran siquiera romper el cerco de los policías, que eran casi tantos como ellos. En ese tiempo se produjeron escenas de vodevil, como algunos vecinos arrojando agua y alimentos a los concentrados, que chillaban en castellano que estaban sufriendo un secuestro y que Barcelona era antifascista.

Lo que pretendía la policía era que acabara el acto ultra de Montjuïc y que se dispersaran aquellos concentrados, para poder abrir la bolsa de manifestantes en Sants. Y así ocurrió sobre las 14.10 horas, cuando los antifascistas volvieron sobre la senda que habían dejado y regresaron a la plaza de Sants al frente de una pancarta acabada de imprimir con el lema Acció antifa. Acabaron dispersándose sin más incidentes y ningún detenido.

Los manifestantes, por la calle de la Creu Coberta, escoltados por los Mossos d'Esquadra.
Los manifestantes, por la calle de la Creu Coberta, escoltados por los Mossos d'Esquadra.JOAN SÁNCHEZ

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