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Reportaje:HOSPITAL INFANTA LEONOR (VALLECAS) | Radiografía de los nuevos hospitales

El paraíso de la descoordinación

"Todo va corre que corre y falta personal", dice un médico; "me da sensación de desmadre", asegura un paciente; "aquí cada uno viene de un sitio y hace lo que quiere", se queja un auxiliar de enfermería; "no tienen en cuenta nuestro perfil profesional", lamenta una enfermera; "nadie nos ha dado un curso de formación", protesta un celador... Casi una veintena de trabajadores consultados por EL PAÍS en el hospital Infanta Leonor, en Vallecas, coinciden en que el centro se caracteriza por la descoordinación. Los sindicatos CSIT, UGT y CC OO, aún sin comité de empresa, culpan al modelo de gestión: 13 subcontratas se encargan de los servicios no sanitarios y dependen de la concesionaria Hospital de Vallecas, a su vez formada por las constructoras del edificio (Begar y Ploder). Éstas tienen cedida la explotación del centro durante 30 años.

El hospital es de colores y enorme, con 85.000 metros cuadrados, ordenados de la A a la F. Está reluciente. "Pero falta material y personal", dicen sindicatos y trabajadores. Sólo discrepa una auxiliar de enfermería, que sí da su nombre: Irene Parra dice que todo es fantástico. "Operaron a mi madre de una hernia inguinal y la trataron muy bien".

De las 264 camas, al menos 30 de la planta 2A están cerradas y sin acabar. En el piso de arriba, el 3A, la entrada está tapiada. Cuatro de los siete pacientes consultados alabaron la atención recibida.

Los trabajadores de psiquiatría, según un escrito remitido a los sindicatos, carecen de pijamas ignífugos para todos los pacientes, y la salida de emergencias se abre con sólo una patada, por donde una vez escapó un enfermo. En la zona de pediatría de urgencias, los niños no tienen baño y sólo hay tres cunas. En hospitalización, un único sistema informático por planta dispensa la medicación y se ha de usar por turnos. "A veces nos han faltado hasta agujas", asegura una enfermera. "Cuando nos quejamos, las subcontratas se pasan la pelota", protestan los sindicatos.

No se valora el perfil de las enfermeras. "Puedo llevar 15 años en neonatos y me mandan a diálisis", resume una. En urgencias, hay tres médicos que hacen cinco guardias de 24 horas al mes, cuando la media está en cuatro, y lo óptimo son tres, según la Sociedad Española de Medicina de Urgencia y Emergencias. Los celadores (ahora denominados TIGA) brillan por su ausencia. En el Infanta Leonor hay 35, según los sindicatos. El mismo número que en el de Valdemoro, con la mitad de camas. Al centro sólo llega un autobús, de 7.00 a 23.00. El resto del día, coche privado en aparcamiento de pago.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de octubre de 2008