Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Debate del estado de la autonomía

Touriño anuncia 430 millones para inversión y empleo

Los líderes políticos gallegos intercambian propuestas de diálogo pero eluden aceptar sentarse a negociar las de los demás

430 millones para incentivar la contratación de 20.000 trabajadores durante 2009. Éste es, en síntesis, el contenido del plan extraordinario de apoyo al empleo y a la actividad económica anunciado ayer por el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, en el tercer y último debate sobre el estado de la autonomía antes de las elecciones autonómicas del año próximo.

Touriño: "Sé que sufriremos, pero también que estamos mejor preparados para encajar los golpes"

Núñez Feijóo: "El bipartito está en su ocaso y es responsable en buena medida de las dificultades económicas"

Quintana: "La acción de Gobierno se funda en un pacto que se está cumpliendo en sus aspectos sustanciales"

Un plan que incluye, como principal medida, una subvención de 10.000 euros por cada parado de larga duración que contraten las empresas gallegas y que viene a sumarse a la lista de actuaciones puestas en marcha por el Gobierno de la Xunta desde que el pasado mes de enero decidió incentivar la actividad económica para paliar los efectos de la crisis. Y una iniciativa que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, despachó en una sola frase asegurando que ya fue adoptada a comienzos de año.

Las turbulencias financieras y los problemas que está causando en cada vez más sectores se convirtieron en las protagonistas de un debate en el que Touriño y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se emplazaron mutuamente a sumar esfuerzos para luchar contra la crisis.

El primero en apelar a la unidad fue el presidente de la Xunta. Touriño construyó su primera intervención (que se prolongó durante más de dos horas) con argumentos dirigidos a demostrar que Galicia está hoy no sólo mejor que en 2005 sino más preparada que otros territorios para hacer frente a la crisis. Para apoyar esta tesis recurrió a datos sobre paro, competitividad, crecimiento, innovación, educación, y servicios sociales.

Casi al final de su discurso, cuando pedía a los ciudadanos "confianza en el país, confianza en el futuro y confianza en el presidente", Touriño invitó expresamente a Feijóo a "arrimar el hombro" y "trabajar unidos" para afrontar la crisis. "Sentémonos a dialogar y a remar juntos", pidió.

Una oferta que reiteró después en sus turnos de réplica y a la que Feijóo respondió poniendo condiciones. "La unidad es fundamental", aceptó. "Reunámonos ya", para hablar sobre las inversiones que el Estado deja sin ejecutar, sobre la comisión de seguimiento del AVE o sobre la financiación sanitaria los Presupuestos de Estado. "Pactemos los Presupuestos de Galicia para 2009", exigió. "Este sería el primer paso".

Anxo Quintana, en nombre del BNG, entró en el intercambio de ofertas de diálogo. Primero anunció que la semana próxima convocará los tres grupos parlamentarios para hablar de financiación (Touriño trató después de resituar esta oferta en el marco de las reuniones que ya celebra periódicamente el conselleiro de Economía con los portavoces de PP, PSdeG y BNG). Después propuso un nuevo intento de reformar ya el Estatuto a partir del borrador que fracasó en 2007.

Aunque esta vez, precisó, incluyendo, además de su tradicional reivindicación del reconocimiento nacional de Galicia, algunos anexos difícilmente asumibles por Touriño: un modelo de financiación específico para Galicia, un compromiso escrito de que las obras del AVE habrán terminado en 2012 y el reconocimiento de los llamados derechos de cuarta generación (el complemento de pensiones, el "salario de la libertad" o la jornada laboral de 40 horas).

El presidente evitó entrar en este debate (repitió su posición favorable a retomar las negociaciones en la próxima legislatura) y Feijóo se limitó a insistir en que, antes de volver a negociar la reforma, primero deberían ponerse de acuerdo PSdeG y BNG, lo que dio pie a Touriño y a Quintana a recordar al líder del PP que fue él quien impidió el acuerdo en 2007 cuando ya existía un consenso entre socialistas nacionalistas.

Touriño se mostró confiado en que "el pueblo gallego, a través de su mandato en las urnas, relanzará el proyecto en la próxima legislatura, porque constituye una aspiración irrenunciable del presidente". La exposición de sus propuestas no impidió al líder del Bloque hacer gala de los éxitos del Gobierno bipartito, especialmente en las áreas bajo responsabilidad nacionalista, y subrayó tanto su coincidencia con Touriño como la normalidad con la que deben entenderse las diferencias de enfoque con las que PSdeG y BNG como fuerzas políticas distintas.

Tanto él (muy aplaudido por los diputados socialistas) como Touriño unieron fuerzas contra Feijóo. Ambos le reprocharon haberse confundido de tiempo y de lugar al hacer un discurso más propio de un candidato a la investidura que de un de jefe de la oposición.

El presidente le acusó, una vez más, de apelar al catastrofismo y le recordó que la responsabilidad a la que le convocaba con su oferta de diálogo "no es al pesimismo, es a arrimar el hombro". Quintana, especialmente crítico con las posiciones del PP en materia lingüística calificó de "amoral" la actitud de Feijóo con el gallego y defendió con vehemencia las virtudes y la legalidad del concurso eólico. "Mientras siga así", le advirtió, "haré todo lo que esté en mi mano para que siga en la oposición". "Galleguismo no es pedir a Madrid, es poner a Galicia por delante", le reprochó.

El líder del PP no quiso bajarse de su ideario. Y, para defenderlo, proclamó: "Para el PP Galicia lo es todo; si no existiera Galicia, no existiría el Partido Popular de Galicia". Feijóo dedicó parte de sus dos intervenciones a tratar de rebatir los datos económicos positivos con los que Touriño describió la situación de Galicia. Esta vez además, aprovechando que era el centro de los ataques de los demás portavoces (incluido el del PSdeG, Ismael Rego), trató de situar a su partido en el centro del debate político.

Con la vista puesta en las elecciones del año próximo, y después de insistir en la descoordinación entre PSdeG y BNG y la falta de liderazgo que atribuye a Touriño desde el comienzo de la legislatura, reclamó medidas de austeridad. "No es suficiente congelar los sueldos de los altos cargos: es necesario reducir el gasto en vehículos oficiales". "En el futuro", anunció, "se acabaron los Audis".

La alusión a los coches tuvo réplica por parte de Quintana. "Ahora quiere sacar los Audis que compraron ustedes", ironizó. "Debe ser que les cambió el gusto por la marca".

Las propuestas del presidente

- Programa de apoyo al empleo. La Xunta destinará 430 millones de euros a un plan de empleo y apoyo financiero. De ellos, 78 millones serán para medidas como la subvención con 10.000 euros por contratar a parados de larga duración.

- Carga financiera. Se destinarán 150 millones de euros a aliviar la carga de la deuda que dificulta la actividad de pequeñas y medianas empresas.

- Préstamos para inversión. Línea financiada con 200 millones, procedentes del Banco Europeo de Inversión.

- Ley de Publicidad Institucional. Se aprobará en el Consello de mañana.

- Ley de reforma de CRTVG. Antes de que finalice el año.

- Delegaciones de la Xunta. En Bruselas y Montevideo.

- Plan de Ordenación del Litoral. Se aprobará antes de que venza la suspensión urbanística en los 500 metros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 2008

Más información