Maestros
Los informes sobre la educación no son halagadores. En general se basan en el nivel de conocimiento de los escolares y los achaques se atribuyen al "sistema". En este vaporoso concepto están los maestros, que padecen una abundante literatura de reproches. Muchas vacaciones, exceso de autoritarismo o, a la inversa, falta de autoridad, etcétera. Pocos informes prestan atención a sus condiciones de trabajo y al esfuerzo de muchos de ellos, más allá de las horas de clase.
Lo que no hace la sociología lo hace el arte acercándose a los maestros y sus pupilos, a su complicado día a día. Le Monde hablaba de las aulas como lugares tan misteriosos como el lecho conyugal a propósito del filme Entre les murs. En el teatre Goya se presenta Els nois d'Història, aportación, un tanto sermoneante, al imaginario escolar. Y luego están los libros. Fernando Savater recomendaba El profesor en la trinchera, de José Sánchez Tortosa. Y está el soberbio Mal de escuela, de Pennac. Un zoquete, él, salvado por cuatro profesores. Un zoquete que fue maestro. ¿Cómo combatir la parálisis que producen las mayúsculas, porque detrás de ellas hay un nombre que debe memorizarse? ¿O la depresión por culpa de las frases "subordinadas, conjuntivas, adversativas y concesivas"?
El Parlamento Europeo ha aprobado un informe impulsado por la eurodiputada Maria Badia (PSE) sobre la necesidad de apoyar al profesorado para que pueda tener respuestas, algunas, a los nuevos retos. Entre las medidas, aunque a algunos les parezca antipático, "mejoras en el sueldo que reflejen su importancia en la sociedad" y resuelvan la fuga a otras tareas mejor retribuidas. Puede leerse en www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P6-TA-2008-0422+0+DOC+XML+V0//ES&language=ES. La dirección entera es antipática, pero el buscador de la página es inútil para atajos digitales.
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