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Entrevista:NICHOLAS STERN | Autor del informe económico sobre el calentamiento global

"No es bueno que el petróleo baje mucho, pongámosle impuestos"

Sir Nicholas Stern no es un militante ecologista. Aunque a menudo diga cosas parecidas. Economista jefe del Banco Mundial entre 2000 y 2003, este británico de 62 años realizó para el Gobierno de Tony Blair el mayor informe sobre el impacto del cambio climático en la economía. El martes dio una conferencia en Madrid invitado por la Fundación Eduardo Barreiros en colaboración con Mapfre. Ayer aún no había amanecido cuando Stern defendía en un hotel de Madrid que la bajada del precio del petróleo no es tan buena noticia como parece.

Pregunta. ¿La subida de la temperatura es algo tan serio?

Respuesta. La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera roza las 400 partes por millón (ppm). Añadimos unas 2,5 ppm al año y de seguir así a final de siglo estaríamos en 750 u 800 ppm. Con ese nivel tenemos más de un 50% de probabilidades de que la temperatura suba cinco grados. La última vez que ocurrió fue hace 30 millones y había cocodrilos cerca del polo. No hablo de cocodrilos, pero Madrid podría ser algo así como el Sáhara. La última vez que estuvimos cinco grados por debajo fue hace 12.000 años y las Islas Británicas se separaron de Europa. Eso puede parecer una buena idea, pero estos cambios de clima redibujan el mundo y provocan movimientos enormes de población. Y eso implica conflicto y crisis. Y la economía caería entre el 5% y el 20%.

"El calentamiento es un fallo del mercado y hay que corregirlo"

"Si no hacemos nada, los conflictos y crisis hundirán la economía"

"Hay que poner un coste mucho mayor a los gases de efecto invernadero"

P. ¿Qué propone?

R. Si estabilizamos la concentración de CO2 en 500 ppm la probabilidad de catástrofe baja a la mitad. Afrontamos un riesgo enorme para el que necesitamos una póliza de seguros. Invirtiendo entre un 1% y en 2% del PIB podemos cambiar el sistema económico hacia una economía baja en carbono. En 2050 la media de emisiones per cápita debería ser de dos toneladas de CO2, una reducción de un 80% para Europa y un 90% para EE UU.

P. Pero eso supondría más paro, precios más altos...

R. No es sólo un seguro, también una inversión. Muchas tecnologías surgirán al buscar una eficiencia energética mayor y la energía de bajo consumo de carbono. Y los grandes cambios tecnológicos a menudo conllevan un crecimiento asociado: la electricidad, los trenes, los coches, las tecnologías de la información...

P. ¿Cómo sería el mundo con el recorte de emisiones que pide?

R. Sería un cambio enorme. Harías las mismas cosas pero de distinta forma. Aún tomarías taxis en Nueva York, pero funcionarán con electricidad producida con molinos de viento, placas solares, o con lo que descubramos. Sabemos generar electricidad sin CO

2 y cada vez será más barato.

P. ¿No deberíamos esperar a que alguien descubra una alga para producir energía o algo así? Sería negocio, así que quizá el mercado lo desarrolle.

R. Debemos buscar soluciones basadas en el mercado, con inversores privados, pero hay que dirigirlo. El cambio climático es un fallo del mercado. Porque la gente no paga los costes que generan al usar hidrocarburos. La política no es evitar al mercado, sino corregirlo donde falla y que funcione para la gente, no para dañar el planeta. La política debe poner precio a los gases de efecto invernadero, ponerle un coste mucho mayor y crear el entorno para desarrollar energías renovables. En sólo tres años se han sucedido los descubrimientos, desde algas a sistemas para atrapar el CO2, así que soy optimista.

P. Con la crisis los Gobiernos aparcarán la lucha contra el calentamiento. No van a subir la luz a gente que se ha ido al paro.

R. Es posible, pero no creo que sea inteligente. Y queremos que nuestros políticos sean inteligentes. Habrá resistencia a corto plazo a cualquier aumento de precio. Y el precio del petróleo bajará si la economía mundial se ralentiza, como es probable. Y no es bueno que el petróleo baje demasiado, es el momento para ponerle impuestos. No podemos ignorar los riesgos. Una de las causas de la crisis financiera es que ignoramos los riesgos durante demasiado tiempo. En tiempos difíciles tiene sentido mantener los costes bajos. Así que la eficiencia energética tiene ahora aún más sentido y las energías renovables pueden ayudar a recuperar la economía. De todas maneras, ponerle impuestos al petróleo no es nuevo. En Europa llevamos décadas haciéndolo, y 40 dólares por tonelada de CO2 supondría 15 dólares más por barril. En unos meses ha bajado de 150 a 100 dólares. No hay que exagerar la necesidad de subir los precios.

P. ¿Habrá que prohibir?

R. Alguna parte de la lucha contra el cambio climático irá por los precios y otra irá por la regulación. Tomemos la gasolina sin plomo. Descubrimos los problemas del plomo y podíamos haberle puesto un precio y esperar a que desapareciera. Pero el cambio se produjo más rápido porque legislamos, con lo que se eliminó la incertidumbre. Por eso creo que la decisión de la UE de limitar las emisiones de los coches es una buena idea.

P. La industria dice que esa regulación será su ruina.

R. Siempre hacen eso pero será mucho más barato de lo que dicen. En EE UU la industria dijo que sería imposible poner catalizadores, pero se hizo sin demasiados problemas.

P. En diciembre de 2009, el mundo debe acordar un pacto que sustituya al Protocolo de Kioto. ¿Cómo debe ser ese acuerdo?

R. Necesitamos dejar muy claro el objetivo: reducir globalmente al menos un 50% las emisiones respecto a 1990. El mundo rico debe tomar el liderazgo y decir: 'nosotros vamos a ir a una reducción de un 80%'.

P. Un acuerdo a largo plazo. La UE quiere objetivos para 2020.

R. Tiene que haber un objetivo intermedio. Si EE UU se suma al compromiso la dinámica cambiará y los países en desarrollo pondrán sus límites. Además, tenemos que atajar la deforestación, que supone un 20% de las emisiones, destinar fondos a I+D y mantener la ayuda al desarrollo, porque en un clima cambiante va a ser más difícil el desarrollo.

P. ¿Realmente eso se hará?

R. El riesgo de que no tomemos ese camino es muy grande. Pero la economía baja en carbono es interesante. Permite mantener el crecimiento y hacer un mundo más limpio. Si no hacemos nada la vida para nuestros nietos, incluso para nuestros hijos, será extremadamente difícil. Y se preguntarán por qué no hicimos nada: 'Conocían el riesgo, lo que había que hacer'. Dirán que fuimos cortos de miras, egoístas.

P. Pasemos a la crisis financiera. ¿Qué se puede hacer?

R. A corto plazo inyectar capital y tendrá que hacerlo el sistema público. Pero conforme la situación mejore el contribuyente tiene que recibir el dinero de vuelta. A medio plazo, los beneficios para los directivos deben ser revisados. No podemos decidir cuánto gana cada uno pero sí cómo lo gana. ¿Se les paga por los beneficios a largo plazo o por cuántos préstamos dan hoy? Además, necesitamos productos más transparentes y algo de memoria.

P. ¿Memoria?

R. Tengo una casa desde 1978 y he visto cuatro burbujas inmobiliarias. Lo mismo ocurre con los mercados financieros. Pero todo se olvida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2008