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Una mafia asesina al padre de una prostituta que escapó

La policía detiene a una pareja que explotó a una menor nigeriana y asesinó a su progenitor por no cobrar su deuda

Jennifer, nigeriana de 20 años, vive ahora escondida en un piso de Barcelona. Desde que era menor ha sido explotada sexualmente por una pareja de proxenetas que la trajo de Nigeria con la promesa de una vida mejor. Al llegar a España, fue obligada a prostituirse en la Rambla de Barcelona. Como pago por ese favor, la mafia le exigió 50.000 euros. Jennifer no pudo afrontar la deuda y la banda ordenó asesinar a su padre.

La banda ejecutó la amenaza porque Jennifer no pudo pagar 50.000 euros

La Policía Nacional ha detenido ahora a los explotadores, de origen nigeriano. Son Félix Oto, de 48 años, y Magdaline J., de 32. Les acusa de tráfico y explotación sexual de mujeres, apoyo de la inmigración ilegal, corrupción de menores y asesinato. Ambos han ingresado en prisión sin fianza.

Jennifer padece shock traumático, explicaron fuentes policiales. La Generalitat ha puesto un piso a su disposición. Además, teme que la pareja arrestada salga pronto a la calle y vuelva a por ella. No sería la primera vez.

En 2005, una operación policial en Barcelona permitió descubir que la chica, menor de edad, ejercía la prostitución bajo coacción. Sus explotadores le habían retenido la documentación y le informaron del precio de su libertad: 50.000 euros. La joven era obligada a prostituirse "bajo continuas amenazas, coacciones e incluso agresiones físicas", señaló un portavoz policial.

En esa ocasión, la policía detuvo a los explotadores y la menor quedó bajo tutela de la Generalitat. Todo se torció, sin embargo, cuando Jennifer decidió, por motivos que se ignoran, no ratificar ante el juez lo que había contado a la policía. El caso fue archivado, y los proxenetas quedaron libres.

En 2006, la joven cumplió 18 años y rehizo su vida. Obtuvo los permisos de residencia y trabajo y comenzó a ganarse el pan en una peluquería de Barcelona.

Su tranquilidad duró hasta finales de 2007, cuando la mafia dio con ella y volvió a exigirle que pagara el resto de la supuesta deuda, 47.000 euros. Le amenazaron con matar a su padre. Integrada en la ciudad y con dominio del idioma, Jennifer denunció el caso ante los Mossos d'Esquadra. En comisaría relató que cuando era menor le obligaban a cortarse el pelo y las uñas y que la fotografiaban desnuda para practicar magia negra contra ella. Los Mossos volvieron a detener a la pareja, pero esta vez el juzgado de guardia les dejó en libertad con cargos y con una orden de alejamiento.

La Policía recibió entonces una nota de Interpol en la que se informaba de la muerte del padre de la joven, abatido a tiros en una carretera de Lagos. La amenaza se cumplió. La Policía comprobó que la víctima había recibido presiones y que la pareja había encargado el crimen a dos colaboradores en Nigeria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 2008