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La ofensiva terrorista

ETA rehace su estructura en Vizcaya y activa dos 'comandos' para la ofensiva

Los etarras robaron los coches bomba en Francia, donde han recompuesto su logística

Tres cosas han quedado claras tras los cuatro atentados de ETA en apenas una semana. Una es que la banda ha rehecho su estructura en Vizcaya, maltrecha tras el fuerte golpe de julio. La segunda es que la dirección etarra tiene a pleno rendimiento su aparato logístico en Francia -donde fabrica los explosivos y roba los coches que luego convierte en trampas mortales- y la última que, desde luego, ha tomado la decisión de atentar con todo, de matar en cuanto le sea posible, pero fundamentalmente a los que llaman "uniformados", unas víctimas que considera "asumibles" por sus bases: guardias civiles, ertzainas, policías y militares.

Los servicios antiterroristas consideran que la banda ha puesto en marcha dos comandos, de entre tres y cuatro personas cada uno, que habrían perpetrado de forma coordinada los atentados con coche bomba de Ondarroa contra la Ertzaintza (la madrugada del domingo) y contra la sede central de Caja Vital en Vitoria (pocas horas antes). Uno de esos grupos, además, sería el responsable del ataque de Santoña (a la una de la madrugada del lunes), en el que fue asesinado el brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz, su tercera víctima mortal en este año y la quinta tras la ruptura oficial de la tregua.

La zona de refugio y el centro de operaciones de estos taldes está radicado en Vizcaya. Dos de los atentados han sido perpetrados en esa provincia (el de Ondarroa y el fallido con bomba lapa contra un policía residente en Bilbao el día 16). Y las llamadas de alerta para los ataques de Caja Vital y Santoña fueron realizadas desde sendas cabinas públicas de las localidades vizcaínas de Galdakao y Abanto, respectivamente.

Por ello, los investigadores están convencidos de que ETA ha rehecho su estructura en Vizcaya, que quedó dañada tras la operación de julio de la Guardia Civil que llevó a la detención de uno de sus jefes, Arkaitz Goikoetxea, Dulantzi. Sin embargo, su compañero Jurdan Martitegi Lizaso, Arlas, logró huir y los servicios antiterroristas ven la mano de éste, incluso su "osadía", en el atentado de Ondarroa. Éste es similar al que la banda preparó contra la Ertzaintza en Getxo para las fiestas de la localidad el 31 de julio pasado.

El ataque de Getxo pretendía atraer a la Ertzaintza hacia la zona del nuevo ascensor del Puerto Viejo de Algorta mediante un ataque de kale borroka para, una vez llegados los agentes, volar un coche bomba. En Ondarroa, los terroristas cruzaron el coche frente a la comisaría de la Ertzaintza, antes de huir, lanzaron dos cócteles molotov para hacer salir a los agentes en su persecución y estallar el explosivo. Los terroristas habrían contado con la red de legales (no fichados) que quedó intacta tras la operación de julio.

Los tres coches usados en los atentados fueron sustraídos en Francia, dos de ellos mucho antes de que se conocieran la sentencia contra Gestoras pro Amnistía y las ilegalizaciones de ANV y PCTV. El 8 de septiembre fue robado el Renault Clio utilizado contra Caja Vital y el 12, el Peugeot 307 reventado en Santoña, sustraído en Soursac. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que los tres vehículos fueron "cargados [de explosivos] y preparados" en Francia, donde ETA tiene una nueva fábrica en la que está desarrollando un potente explosivo: el amonitol. En los tres atentados, los etarras habrían usado unos 300 kilos. La teoría, según las fuentes, es que los introdujeron en España hace unos días y han permanecido en una o varias bajeras hasta su uso criminal. Los servicios antiterroristas creen que la ofensiva va a seguir, ya que ETA "tiene que demostrar que tiene músculo", explican, y que puede durar "lo que haga falta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de septiembre de 2008