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La ofensiva terrorista

"La bola de fuego se nos vino encima", dice una herida en Ondarroa

Volvió a nacer. Así lo cree la joven que iba, en la madrugada del domingo, en el vehículo que circulaba justo detrás del coche bomba que estalló ante la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa (Vizcaya). "Vi una bola de fuego que se nos vino encima y trozos de metralla y cristales", cuenta.

La joven, empleada del bar Alde Zahar, volvía a casa con su marido y otra pareja después de disfrutar de las fiestas. Se toparon con el coche de los etarras cruzado en la calle. "El conductor le dijo a mi marido: 'A ver si va a ser un coche bomba'. Yo le respondí que cómo iban a ponerlo en Ondarroa". Pero el chófer decidió meter la marcha atrás. "Pasaron cinco segundos y explotó. Nos pasó la onda expansiva por el coche". El más afectado fue su marido: tiene quemaduras en la cara. Los otros tres ocupantes sólo sufrieron cortes de cristales. "Ha sido milagroso".

Menos suerte tuvo una chica de 15 años que paseaba por la zona cuando estalló la bomba y sufre fractura en el cráneo. Sigue hospitalizada.

La gestora que gobierna Ondarroa celebró ayer un pleno en el pueblo (algo imposible hasta ahora) para condenar el atentado. A la concentración posterior acudieron unos 200 vecinos. El municipio, feudo abertzale, tiene 9.000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de septiembre de 2008