La crisis regional precipita la ruptura del Gobierno ucranio

El presidente Yúshenko, aliado de EE UU, acusa de prorrusa a la primera ministra

El presidente de Ucrania, el prooccidental Víktor Yúshenko, amenazó ayer con disolver el Parlamento al constatar la ruptura de la coalición de Gobierno, compuesta por su partido y la formación liderada por la primera ministra, Yulia Timoshenko. En una sacudida que hace temblar todo el tablero estratégico de la región, el presidente, gran impulsor de la integración de Ucrania en la OTAN y en la UE, acusó a la primera ministra de unir fuerzas con la oposición prorrusa de Víktor Yanukóvich para tomar "decisiones antiucranias y antiestatales".

La crisis política se desata por la aprobación de leyes que merman el poder del presidente, y aflora a la superficie tras semanas de tensión entre los aliados de Gobierno acerca de la crisis georgiana. Mientras el presidente Yúshenko manifestó abiertamente su respaldo a Georgia en la guerra con Rusia, la primera ministra guardó un silencio calificado de "traición" por destacados colaboradores del presidente. El martes, el partido de Timoshenko bloqueó una resolución parlamentaria de condena a Moscú.

"En el Parlamento ha comenzado un golpe de Estado político y constitucional", dijo Yúshenko ayer. Particularmente, señaló, con los votos del Bloque de Timoshenko, el partido de Yanukóvich y los comunistas se ha renovado la ley sobre el Gobierno, que ignora los decretos presidenciales y las resoluciones del consejo de seguridad nacional. Además, de acuerdo con esa norma, el primer ministro será nombrado, según Yúshenko, "anticonstitucionalmente", es decir, por los parlamentarios sin que intervenga el jefe del Estado. "Esta ley establece la dictadura del primer ministro", zanjó.

A las acusaciones de Yúshenko, la primera ministra respondió calificando a su vez de traidor e irresponsable al presidente, al que culpa de la ruptura del pacto de Gobierno. No obstante, Timoshenko hizo un llamamiento a los diputados de la formación de Yúshenko que abandonaron la coalición a volver a ella.

La primera ministra tiene ahora 30 días para lograr un nuevo acuerdo de Gobierno renegociando con la organización del presidente o poniéndose de acuerdo con Víktor Yanukóvich, gran rival de la revolución naranja de la que Timoshenko fue coprotagonista.

Los sondeos señalan que, en caso de elecciones, el partido de Yúshenko, cuyo índice de aprobación personal está por debajo del 10%, sufriría un duro revés.

Los analistas señalan que los movimientos políticos actuales están ya notablemente condicionados por las próximas elecciones presidenciales, previstas para dentro de 16 meses. Timoshenko encabeza los sondeos para esa cita electoral, seguida por Yanukóvich y, en tercer lugar, Yúshenko.

La crisis política de Ucrania y la autodestrucción de la coalición naranja complican la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney. Éste viajará a Kiev mañana con la misión de recabar un mayor apoyo para Tbilisi y formar un frente común contra Moscú, que se opone firmemente a la entrada de Georgia y Ucrania en la órbita de la OTAN.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de septiembre de 2008.

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