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Análisis:Nuevo incidente en una nuclear

Los peores enemigos del renacer nuclear

Las eléctricas españolas parecen las peores enemigas del renacer nuclear. Especialmente la Asociación Nuclear Ascó Vandellòs (ANAV), la filial de Endesa e Iberdrola que gestiona los tres reactores de Tarragona (Ascó I y II y Vandellòs II). Fuentes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ponen a menudo a esta empresa como ejemplo de mala gestión, ya que ha protagonizado tres de los cuatro incidentes más graves de la industria nuclear española. Eso, a la espera de la calificación del incendio de ayer.

En 1989, un incendio en la sala de turbinas de Vandellòs I se extendió por la planta y obligó a cerrar el reactor nuclear. El incendio se originó en la misma zona que ayer, aunque entonces fue mucho más grave. En agosto de 2004, Vandellòs II sufrió la corrosión de una tubería que servía para refrigerar la central. Parecía un asunto menor, pero tras investigar durante nueve meses, el CSN acusó a la planta de ocultar información y de "primar la producción sobre la seguridad". La multa fue de 1,6 millones de euros -la más alta hasta la fecha- y la central estuvo seis meses parada. El consejo impuso un plan de mejora de la gestión de Endesa, que relevó a la cúpula de la planta.

Pero dos años después, y pese al propósito público de enmienda, ANAV volvió al primer plano. En noviembre pasado Ascó I sufrió una fuga radiactiva y la ocultó durante más de tres meses, hasta que el inspector que el CSN tiene en la central se enteró por casualidad. El consejo propuso el lunes pasado una multa récord de entre 9 y 22,5 millones para la central. Industria decidirá.

Aunque ANAV es propiedad de Endesa e Iberdrola, en la práctica la gestión es de Endesa. Y, según fuentes del sector, la sucesión de incidentes y la opacidad en la información ha enfadado a Iberdrola, que intenta desmarcarse públicamente de estos fallos. Las dos eléctricas basan su publicidad en el medio ambiente y los titulares de prensa no ayudan.

Los últimos incidentes llegan además cuando la nuclear de Garoña, en Burgos, debe renovar su permiso -caduca en 2009- y servir de termómetro sobre el futuro nuclear en España. Aunque fuentes del consejo la suele poner como ejemplo de buen funcionamiento, Garoña teme recibir la patada por la gestión de ANAV.

Las nucleares producen un 20% de la electricidad de España y el Gobierno se encuentra dividido sobre si se debe alargar la vida de las nucleares más allá de los 40 años que cumple ahora Garoña. La ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, insistió ayer en un argumento muy repetido: que España importa electricidad nuclear de Francia. Sin embargo, desde 2004, España exporta a Marruecos y Portugal más electricidad de la que importa de Francia. El año pasado las exportaciones de electricidad duplicaron las importaciones desde los Pirineos. Esos son los datos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de agosto de 2008