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Un fármaco experimental logra frenar el avance del alzhéimer

El Rember retrasó el deterioro cognitivo de pacientes en un 80%

Aún está en fase experimental, pero investigadores de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, han logrado frenar el avance del alzhéimer con un fármaco, el Rember. El deterioro cognitivo de los enfermos con alzhéimer moderado que participaron en el ensayo, aún en fase II, fue un 80% menor que el de los enfermos del grupo de control que no lo tomaron.

Los resultados se han presentado durante la Conferencia Internacional sobre el alzhéimer que hoy finaliza en Chicago.

El medicamento no empezaría a comercializarse antes de 2012

Gracias a que cada vez se conocen mejor los mecanismos moleculares que intervienen en la enfermedad, ya hay dianas terapéuticas a las que apuntar para que algún día se pueda dar esquinazo a la enfermedad del olvido. Se conocen muchos detalles sobre cómo se forman las placas seniles que invaden el cerebro, con la intervención de una proteína que se estudia desde hace décadas, la beta-amieloide. La mayoría de investigaciones para encontrar nuevos fármacos se han centrado en ella. Pero otro proceso clave en el desarrollo de la enfermedad es la formación de ovillos neurofibrilares, que se forman en el interior de la célula nerviosa hasta acabar destruyéndola. En su producción intervienen otras proteínas, las Tau, sobre las que actúa el fármaco experimental que ha desarrollado el equipo escocés junto con la empresa TauRx Therapeutics, con sede en Singapur.

El fármaco se administró a 321 pacientes, todos con un alzhéimer moderado, divididos en cuatro grupos, uno de control, que tomó placebo, y otros tres a los que se administraron 30, 60 o 100 miligramos del medicamento. Los investigadores siguieron su evolución, midiendo la severidad de la demencia a las 24 y las 50 semanas de tratamiento, con lo que pudieron ver que el deterioro cognitivo de los que tomaron 60 miligramos era significativamente menor. Tras realizar diferentes mediciones, observaron que la producción de los ovillos se había frenado.

La célula nerviosa sana necesita las proteínas Tau para mantener su esqueleto y otras funciones. Cuando aparece el alzhéimer, las Tau funcionan de forma anómala y se agrupan, hasta formar los ovillos neurofibrilares que acaban destruyendo la célula nerviosa. El grado de demencia es proporcional a los ovillos neofibrilares que se encuentran en el paciente.

Si el medicamento se utiliza antes de que la célula nerviosa muera, impide que las proteínas se agrupen porque no deja que se comuniquen entre ellas. En principio, el medicamento con el que se está experimentando está indicado cuando el proceso neurodegenerativo de la enfermedad se encuentra en un estadio inicial o moderado.

Aunque los resultados son esperanzadores, todavía será necesario investigar mucho más. Los científicos escoceses han anunciado que en 2009 empezará un ensayo en fase III a gran escala. El principio activo que utiliza el fármaco es el cloruro de metiltioninio, más conocido como azul de metileno, que se utiliza como contraste en experimentos de laboratorio y en diferentes enfermedades. Claude Wischik, investigador principal del proyecto, descubrió su potencial efecto por casualidad, hace 20 años, en ensayos in vitro con la proteína Tau. Wischik ha anunciado que si las investigaciones avanzan según lo esperado, el medicamento podría estar a punto para comercializarse en 2012.

En España hay unos 800.000 enfermos de alzhéimer. Se estima que en 20 años esta cifra se doblará. Mientras el mundo envejece, la enfermedad neurodegenerativa más devastadora aún no tiene marcha atrás. Tan sólo existen algunos fármacos que retrasan la aparición de los síntomas del deterioro cognitivo. "Son fármacos que modifican el sistema colinérgico y que mejoran la sinapsis. Potencian circuitos alternativos para la memoria y el aprendizaje, pero no van a la causa de la enfermedad", afirma Eduardo Soriano, neurobiólogo del Institut de Recerca Biomédica de Barcelona.

También se ha demostrado que una vida intelectual activa contribuye a que el deterioro cognitivo tarde más en aparecer.

Apuntar a otras dianas

En Chicago se ha puesto en relieve la necesidad de apuntar a nuevas dianas. También se han presentado resultados negativos en diferentes ensayos con medicamentos que prometían y que tienen como diana la proteína beta-amieloide, la que forma las placas seniles y a la que más investigaciones se han dedicado en las últimas décadas. Por ejemplo, el Flurizan, en el que han intervenido 1.649 pacientes con alzhéimer moderado, ha demostrado resultados muy limitados y efectos secundarios importantes. Igual ocurre con otros dos compuestos que prometían, la vacuna y el Alzhemed.

"Parece que esta vía no acaba de concluir, mientras que la nueva línea centrada en la proteína Tau está dando buenos resultados", afirma Jesús Ávila, investigador del Centro de Biología Molecular del CSIC, que ha asistido al congreso de Chicago y que ha colaborado en algunas investigaciones con los científicos escoceses. "El equipo de Wischik apunta maneras, como dirían los toreros", añade. "Creo que al final será una terapia combinada entre ambas líneas, quizás también con algún antioxidante o algún antiinflamatorio", dice Avilés.

Los investigadores siempre son cautos con los resultados de los ensayos con animales, o con los obtenidos en investigaciones con pocos pacientes, en fase II, como ocurre con el Rember. "¿Qué tiene de nuevo el congreso? Hay una gran cantidad de investigaciones básicas, que funcionan con animales y luego no se repiten en humanos", afirma Mercé Boada, neuróloga del Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas, que también ha asistido al congreso de Chicago.

En datos

- En España hay 800.000 enfermos de alzhéimer. En los próximos 20 años, habrá 1.600.000

- Cerca de un 5% de las personas entre 65 y 74 años tienen alzhéimer, y casi la mitad de los mayores de 85 años.

- El proceso hacia la enfermedad puede empezar hasta 10 años antes de que se manifiesten los olvidos patológicos.

- No hay ningún tratamiento curativo. Actualmente, hay cuatro fármacos que durante un tiempo mantienen estables los síntomas.

- El gran objetivo de la investigación es detener el proceso en el inicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de julio de 2008

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