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Homicidio, pero no asesinato, por matar al maltratador

Reino Unido prepara una ley para combatir los crímenes machistas

Toda aquella persona que mate a su cónyuge en el Reino Unido después de sufrir un dilatado historial de violencia doméstica será acusada de homicidio, pero eludirá una condena por asesinato. Aunque esta propuesta legal que acaba de lanzar el Ministerio de Justicia británico no identifica el género de los afectados, se sobrentiende que, ante todo, va dirigida a la legión de mujeres que son víctimas de los malos tratos de sus parejas.

La iniciativa del Gobierno laborista se considera revolucionaria. Entraña una nueva línea de defensa para las mujeres objeto de abuso en el seno familiar, quienes, a partir de ahora, podrán alegar el temor a ser blanco de graves actos de violencia a la hora de justificar una acción contundente contra sus agresores. Esto es, no se verán obligadas a demostrar que actuaron de forma espontánea cuando recurrieron a actos extremos para neutralizar a sus verdugos.

El proyecto defendido por la ministra para la Igualdad, Harriet Harman, implica la erradicación del argumento "la maté porque era mía": la secular tradición de que un hombre podía esgrimir en su defensa el hecho de que su pareja le había provocado engañándole con otro o simplemente zanjando la relación sentimental en contra de sus deseos. La reacción de la oposición conservadora ante el cambio legislativo ha sido ambigua. El ministro de Justicia en la sombra, Nick Herbert, reconocía la gravedad de una constante social -tres millones de mujeres en las islas sufren la violencia doméstica en el transcurso de sus vidas-, si bien se hacía eco al mismo tiempo de la inquietud en el poder judicial de que la nueva legislación avale asesinatos cometidos con frialdad y premeditación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2008