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Tribuna:

Remesas a la región

Los últimos datos publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo indican un estancamiento del volumen de remesas enviadas desde Estados Unidos a América Latina en el año 2007, al tiempo que cierta evidencia anecdótica apunta a una desaceleración también de los envíos que se originan desde España.

Esto es preocupante porque (I) las remesas han sido una de las fuentes de ingresos de divisas más dinámicas en la región en los últimos años -en Centroamérica y Caribe alcanzan volúmenes superiores al 15% del PIB- y (II) Estados Unidos tradicionalmente, y España más recientemente, han sido los principales países origen de remesas con destino a América Latina. En México y Centroamérica la gran mayoría de las remesas recibidas tienen su origen en Estados Unidos, en tanto que para Ecuador, Bolivia, Colombia y República Dominicana son más importantes las remesas enviadas desde España.

Un efecto colateral de la crisis podría ser un cambio de tendencia en los envíos de dinero

Se suele decir que las remesas (contrariamente a otras fuentes de divisas) son anticíclicas porque el comportamiento de las migraciones está inversamente relacionado con la situación económica del país de origen de la migración y la motivación principal para el envío de remesas es el sentimiento de altruismo y responsabilidad hacia los familiares que quedaron en su país.

A esto se añade, en el caso concreto de Latinoamérica frente a España y Estados Unidos, una dependencia inversa del ciclo de las materias primas, cuyo aumento de precios relativos mejora la relación real de intercambio de muchas economías latinoamericanas, al tiempo que empeora la de los países donde se concentran los emigrantes, lo que induce una cierta pauta inversa de los ciclos económicos.

Un efecto colateral de la crisis inmobiliaria (iniciada hace un año en el segmento subprime norteamericano, y del que España es una de las principales víctimas), podría ser, por tanto, un cambio de tendencia en los flujos de remesas a América Latina. La bondad del ciclo económico que está experimentando la región en su conjunto en los últimos años, en parte sustentada en los elevados precios de las materias primas, puede atenuar la posible reducción del nivel de ingreso de los receptores de remesas a nivel agregado. Pero las remesas las reciben los más pobres, que no son los que necesariamente se benefician de los altos precios de las materias primas, por lo que es importante que los Gobiernos de estos países atiendan a los efectos sobre la distribución de la renta, asignatura pendiente en la región.

En fin, uno de los rasgos más sorprendentes de esta crisis es el contraste entre las economías industrializadas y emergentes, para los que el FMI prevé tasas de aumento del producto del 2% y 7%, respectivamente. Aunque la pujanza de los emergentes se concentra sobre todo en Asia, la resistencia mostrada, hasta ahora, por América Latina es notable; pero podría ponerse en peligro si se estancan las remesas desde Estados Unidos y España.

Santiago Fernández de Lis y Verónica López Sabater son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas (Grupo Analistas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de julio de 2008