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La OMC apura la firma de un pacto

El organismo cree que los siete países grandes están cerca del acuerdo entre Norte y Sur para liberalizar el comercio

Tras una agotadora semana de negociaciones en la sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la que podría ser la última esperanza de la Ronda de Doha apareció inesperadamente en la tarde de ayer. El portavoz del organismo, Keith Rockwell, anunció "alentadores signos de progreso" en las conversaciones. Según la OMC, los siete protagonistas del comercio mundial, que representan un 80 % del volumen de transacciones (UE, Australia, Brasil, China, Estados Unidos, India y Japón) habían alcanzado un principio de acuerdo en el debate que enfrenta al norte y al sur.

Los siete grandes intentaban convencer a última hora de ayer a los ministros de 30 países que suscribieran el acuerdo en una reunión que podría durar hasta hoy. Peter Mandelson, comisario europeo de Comercio, afirmó a su vez que "es muy posible que el acuerdo esté al alcance de la mano". "Lo complejo es que la OMC espera que los 153 Estados miembros aprueben por consenso los acuerdos, y cualquier país reticente puede crear serios problemas", comentó un funcionario.

Las discusiones iniciadas en Doha a finales de 2001 enfrentan a las grandes potencias y los países en desarrollo, que piden el desmantelamiento de las políticas proteccionistas de EE UU y la UE. Las economías avanzadas, por su parte, exigen a los países emergentes una rebaja sustancial de los derechos de aduana para sus productos.

Cuando casi todos daban las negociaciones por concluidas y se comenzaba a masticar el fracaso, esta novedad aporta un balón de oxígeno, aunque muchos observadores señalan la posibilidad de una escisión entre los países en desarrollo, ya que muchos critican que India y Brasil se hayan erigido en representantes del sur. El muy mediático ministro de Comercio de India, Kamal Nath, afirmó que su país "está dando pruebas de suavidad en las negociaciones". Por otro lado, una carta firmada por dos senadores demócratas de EE UU afirma que la delegación de su país no tiene autoridad para negociar acuerdos sin la autorización del Congreso. El texto recuerda que la fast track, o vía rápida que autoriza al presidente a cerrar acuerdos, expiró el 30 de junio de 2007 y rechaza una prolongación de ese poder extraordinario.

En estos días, se ha oído en Ginebra la voz de organizaciones de campesinos y sindicatos agrícolas europeos en defensa de las denominaciones de origen controladas y contra un acuerdo que consideran puede perjudicar seriamente sus intereses.

"La situación es crítica", afirmó Pascal Lamy, director general de la OMC. El francés conminó a los países miembros a revisar sus límites, "no en las próximas semanas o días, sino en las próximas horas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de julio de 2008