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Reportaje:

Pato a la pera en el teleférico de Montjuïc

El transporte aéreo se convierte en restaurante en las noches de verano

Gazpacho, ensalada de queso y coca de escalivada de primero; pato a la pera de segundo; brochetas de fruta de postre, y sobre todo la puesta de sol sobre Barcelona de fondo serán los elementos de un menú que podrán disfrutar este verano barceloneses y turistas mientras viajan en las cabinas del teleférico de Montjuïc. Será posible hacerlo cada martes a partir del próximo, el 22 de julio, y hasta el 23 de septiembre, y es el resultado de una iniciativa que han lanzado varias empresas del sector del ocio bajo el nombre de Pic-nic en el cielo.

El viaje gastronómico por el cielo de la ciudad, que fue presentado anteayer a la prensa, comienza a las nueve de la noche al pie del teleférico de Transportes Municipales de Barcelona (TMB) que une los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer con el castillo que corona la montaña. Podrán reservarlo 100 personas cada semana.

En las dos estaciones del trayecto unos camareros sirven el menú, que evita las grasas para no provocar mareos, explica un responsable de Goulaffres, la tienda de delicatessen que proporciona los productos. La cena acaba tras dos vueltas al circuito del teleférico y dura poco más de una hora. Un grupo de música en la parada de los jardines de Mossèn Cinto y un cantante de bossa nova en la del castillo amenizan la velada.

En cada cabina se pueden juntar hasta seis personas, pero el viaje también se puede convertir en una cena romántica para dos. De la opción que se prefiera dependerá también el precio: el viaje cuesta entre 40 y 80 euros por cabeza, dependiendo del número de ocupantes.

Las instalaciones pertenecen a TMB, pero el proyecto lo organizan La Caseta del Migdia, la revista Time Out Barcelona y la empresa cervecera Moritz, que alquilan las instalaciones. El objetivo es seguir potenciando la montaña de Montjuïc como lugar de ocio de la ciudad, explica el director general de Moritz, Albert Castellón, que espera que esta oferta se convierta en "un clásico" del verano barcelonés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de julio de 2008