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Reportaje:

En paro y con formación

El Gobierno catalán promueve con 53 millones de euros trabajo en actividades emergentes

En España viven más de 2,3 millones de personas sin empleo, según los datos del mes de marzo del Ministerio de Trabajo. Para estas personas, encontrar una recolocación estable no es nada fácil; y en algunos casos, casi imposible. Muchas proceden de sectores en vías de desaparición y la gran mayoría apenas goza de la calificación suficiente para optar a puestos de nueva creación.

Consciente de esta situación, el Gobierno aprobó en abril un conjunto de medidas de estímulo económico, que inyectarán este año 10.000 millones de euros a familias y empresas. Entre otras iniciativas, destaca un "plan especial para la recolocación de trabajadores desempleados", cuyo presupuesto ronda los 201 millones de euros. Tras meses de retraso, el objetivo es "reforzar las acciones de inserción laboral y formación profesional mediante la contratación de 1.500 orientadores para que elaboren itinerarios personalizados para los trabajadores afectados", dice el plan, que entrará en vigor en septiembre. Paralelamente, se ofrecerá una ayuda extraordinaria de 350 euros mensuales durante tres meses para desempleados con especiales dificultades de inserción en el mercado laboral y cuyas rentas sean inferiores al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), que ronda los 516 euros al mes.

La Generalitat pretende enseñar al año a 21.000 desempleados

Crece la oferta de cuidadores, educadores y mediadores sociales

Más allá de estas ayudas, lo que verdaderamente necesitan los parados es que se invierta en su formación para que puedan reciclarse profesionalmente. Esto es precisamente lo que hace desde el mes pasado el departamento de Trabajo de la Generalitat de Cataluña, una de las comunidades pioneras en poner en marcha acciones formativas de este tipo, junto con Aragón, Castilla-La Mancha y Galicia.

Con un presupuesto de 53 millones de euros, el Gobierno catalán impulsará el plan Formación=Trabajo=Futuro, que pretende "formar específicamente a 21.000 parados al año en actividades laborales emergentes, que están demostrando ser capaces de generar puestos de trabajo dignos y con futuro", afirma Joan Josep Berbel, director del Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC).

Después de analizar la realidad económica y empresarial de la comunidad, el equipo de Berbel ha elaborado una lista con las ocupaciones más demandadas por el mercado laboral. "Muchos de estos nuevos empleos pretenden cubrir las necesidades emergentes del Estado del bienestar", apunta Berbel.

Entre otras actividades en auge, que requieren cierta calificación profesional, cada vez se solicitan más cuidadores para personas con discapacidad; educadores sociales para personas mayores de edad; mediadores sociales para conflictos familiares o de inmigración; especialistas en igualdad de oportunidades y políticas de género para empresas, así como expertos en medio ambiente y sostenibilidad, añade. También hay alta demanda en el sector industrial (con la alimentación y el metal a la cabeza) o el de la economía del conocimiento, con especial énfasis en las tecnologías de la informática y la comunicación (TIC).

El Gobierno catalán, que está profesionalizando y modernizando las 70 oficinas del SOC, destinará otros cinco millones de euros a financiar cursos a medida de empresas que quieran instalarse en Cataluña o que piensen ampliar su plantilla. Eso sí, "al finalizar dicha acción formativa, al menos el 60% de las personas que han aprobado la realización del curso deberán ser contratadas por un mínimo de seis meses", señala Berbel.

Esta iniciativa piloto, que con el tiempo va a extenderse al resto de comunidades autónomas, tiene la finalidad de optimizar el aprendizaje, motivando así a los parados. No en vano, se trata de un colectivo que debido a su "incertidumbre laboral" suele ser "más susceptible de caer en las garras de la ansiedad, la apatía e incluso la depresión", explica el psicólogo David Pradal, del centro General Formación, que cuenta con subvenciones públicas para formar a personas desocupadas.

En su opinión, "en la medida en que oferta y demanda se acerquen por medio de una formación especializada, que vaya de la mano de contratos laborales, los parados tendrán más motivos para activarse y acoger el proceso de reciclaje como una buena oportunidad de superación personal y promoción profesional". Eso sí, "se trata de un largo camino en el que se empiezan a dar los primeros pasos". -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 2008