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La autoría de Goya desata una guerra entre expertos en su obra

La descatalogación de 'El coloso' suscita opiniones a favor y en contra

Algo pasa con Goya. Después de lucir en el Museo del Prado durante siete décadas como obra indiscutible del maestro aragonés, el pasado 26 de junio Manuela Mena -conservadora de pintura del siglo XVIII de la pinacoteca-, anunció que El coloso era "de otra mano", probablemente la de su único discípulo reconocido, Asensio Julià. El anuncio, realizado en una rueda de prensa, levantó una polvareda que aún continúa entre los expertos en la obra de Goya.

El británico Nigel Glendinning, una de las máximas autoridades mundiales en el artista de Fuendetodos, ha formulado las críticas más duras contra los argumentos expuestos por Mena que, a la espera de un prometido estudio que se publicará en el boletín del Museo del Prado de 2008 (y que no verá la luz antes de finales de año, según el museo), se centran en cuestiones "estilísticas". "Lo que han hecho está muy mal hecho. Manuela Mena ha dicho a la prensa cosas que están por demostrar. Es una falta de método riguroso. Ha hablado como si lo que ella dice demostrara que no es obra de Goya", declaraba el estudioso británico el pasado lunes, sin ocultar su indignación.

Glendinning arremete también contra Juliet Wilson-Bareau, que en 1993 comisarió la exposición del Museo del Prado Goya, el capricho y la invención, y que fue la primera en poner en tela de juicio la autoría, no sólo de El coloso, sino también de La lechera de Burdeos. El Prado aún no se ha pronunciado sobre esta última obra. "Las dudas que hay son las que han expresado dos expertos. Parece una obsesión. Han hecho declaraciones sin apoyarse en ningún artículo, salvo el que Juliet publicó sobre La lechera de Burdeos, a mi manera de ver, poco convincente", señalaba Glendinning. "Los argumentos de Manuela son fácilmente rebatibles, y lo que me parece mal es que durante años ella y Juliet han ido arrojando sus sospechas sobre determinados cuadros sin demostrar nada", añade.

En cuanto a la nueva autoría de El coloso, donde José Luis Díez, conservador de pintura del siglo XIX, descubrió hace unas semanas las iniciales A. J. (supuestamente Asensio Julià), Glendinning ve 176 y, lo que considera más importante, un 18: precisamente la referencia de un cuadro que, con el título de Un gigante, aparece en el inventario que se hizo en 1812 tras la muerte de Josefa Bayeu, esposa de Goya.

El británico no es el único estudioso que se muestra molesto con el proceder del Museo del Prado. Arturo Ansón, Profesor de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza y especialista en Goya y otros pintores contemporáneos, también tuerce el gesto ante los argumentos de Mena. "Soy tremendamente escéptico. No digo que todos los goyas que tenemos catalogados vayan a misa, pero si hay dudas, ¿por qué no se convocan mesas de trabajo? Ocho ojos ven mejor que dos. Dicen que El coloso puede ser de Julià. Pues que organicen una exposición sobre Julià y veremos". Ansón, experto en paleografía, cree discutible que las iniciales sean A. J. Antonio Meléndez, museólogo del centro Ibercaja Camón Aznar de Zaragoza, sede de una de las mejores colecciones de Goya, se suma al carro de los escépticos que prefieren esperar a la publicación del estudio definitivo. "Los expertos del Museo del Prado han seguido el camino incorrecto: han divulgado antes de disponer de los estudios científicos", indica. Aunque se aventura a adelantar su opinión sobre Asensio Julià: "El coloso no se parece, desde el punto de vista estilístico, a otras obras suyas, pero como discípulo de Goya pudo haber copiado al maestro".

Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, defiende con firmeza la actuación de la institución por el interés que había despertado entre los medios de comunicación el hallazgo de Díez. Un descubrimiento que empezó a trascender tras una reunión con una treintena de expertos en Goya convocados por el Prado el 23 de junio con motivo de la actual exposición Goya en tiempos de guerra. "No es fácil discutir la autoría de una obra que forma parte del imaginario de mucha gente, pero nuestra responsabilidad es, si hay dudas de atribución, comunicarlo".

Todos los ojos se centran ahora en las Pinturas negras. Juan José Junquera, catedrático de la Universidad Complutense, defiende que no hay ninguna referencia documental en vida de Goya a los frescos de la Quinta del Sordo, argumento que ayer expuso de nuevo durante un curso de verano dirigido en El Escorial por Manuela Mena. El Prado prepara un exhaustivo estudio radiológico, documental e histórico-artístico de las 14 obras. "Son pinturas problemáticas por su estado de conservación pero tienen una imaginación propia de Goya. No las podemos descartar sin tener todo el trabajo documental hecho", precisó Mena."Los argumentos del Prado son rebatibles", dice Nigel Glendinning"Si hay dudas de atribución, hay que comunicarlo", señala Miguel Zugaza

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de julio de 2008