El debate sobre la situación económica

Zapatero se queda solo en el Congreso en su empeño por rebajar la crisis

Toda la oposición critica el diagnóstico del presidente y su actuación ante la situación económica - Rajoy le acusa de "engañar" a los ciudadanos

José Luis Rodríguez Zapatero puso ayer a prueba su credibilidad ante el resto de grupos parlamentarios y, sobre todo, ante los ciudadanos. El presidente del Gobierno se quedó solo en el Pleno del Congreso lanzando un mensaje de tranquilidad, defendiendo su diagnóstico de la economía y negando expresamente la existencia de una crisis. A lo más que llegó es a aplicar reiteradamente esa palabra, vedada para los miembros del Gobierno, sólo al sector de la construcción.

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Zapatero, que se ha distinguido siempre por su optimismo y su capacidad para pintar de blanco lo que otros tiñen de negro, se vio obligado a hacer el discurso con el diagnóstico más oscuro que se le recuerda en la Cámara. "Vamos a pasar unos meses de dificultades", auguró. La dura crítica de la oposición no desinfló su optimismo y esos reconocimientos los acompañó de frases enfáticas como "nos vamos a recuperar" y "sabremos hacer recuperar la economía", y, sobre todo, del mensaje claro de garantizar que no habrá recortes de prestaciones sociales.

Pasó el mal trago, no satisfizo a ninguno de los demás portavoces pero, al menos, fue más lejos que nunca en el Congreso al admitir la mala situación económica y se esforzó en lanzar mensajes, para tranquilizar a los ciudadanos, de que no habrá recortes sociales pese a todo. Frente a él, todos los demás portavoces, uno tras otro, de la derecha y de la izquierda, le reprocharon que no admita la gravedad de la crisis y que no actuara antes. Zapatero nunca había escuchado a todos los portavoces, sin excepción, criticarle. Nunca le habían castigado tanto ni tan seguido.

Por ejemplo, Gaspar Llamazares (IU) se alejó del presidente hasta con referencias personales como la de su "ensimismamiento"; Pedro Azpiazu (PNV) enmendó a la totalidad el arranque de su segunda legislatura y Joan Ridao (ERC) rechazó su "discurso autocomplaciente". Todos criticaron sin piedad su medida estrella de los 400 euros. La única puerta para salir de esa soledad fue la que dejó entreabierta el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, quien tras hacer una dura crítica a Zapatero, cargada de propuestas, le hizo ver que no tiene mayoría suficiente para afrontar la situación. Como salvavidas que se lanza al náufrago, sonó a oferta formal de colaboración, condicionada a un plan de choque, y con el horizonte de los Presupuestos para 2009.

El más crítico fue el líder del PP, Mariano Rajoy. Recuperó el discurso de la extrema dureza y dio vueltas durante veinte minutos a tres ideas: no tomó medidas cuando las cosas iban bien, "ha engañado a los ciudadanos" y ahora no es fiable para afrontar la situación. De ahí no salió. Le hubiera incomodado más a Zapatero si hubiera planteado alternativas, pero se limitó a esgrimir un taco de folios que, supuestamente, contenía sus propuestas.

Fue el primer cara a cara serio de la legislatura, aunque Zapatero evitó contestar uno a uno a los portavoces. El presidente echó mano de los fallos en previsiones económicas de los gobiernos del PP, se escudó en los errores de las pronósticos internacionales y en el origen exterior de las dificultades económicas. Explicó que las causas de las dificultades son externas y tienen que ver con la subida de los precios de los carburantes y los alimentos y la crisis financiera en Estados Unidos. Dijo que ni su Gobierno ni ningún otro pueden frenar el precio del petróleo y sólo dio un paso más al admitir que "tenemos algunos problemas específicos o que padecemos con mayor intensidad, como la crisis del sector de la construcción o la especial necesidad de financiación exterior".

La parte positiva de su discurso fue la de asegurar que "nunca hemos estado en mejores condiciones de partida para afrontar una situación como ésta". Para justificarlo desgranó multitud de cifras y con algunas jugó sin disimulo: "Si descontamos las afiliaciones de la construcción la creación de empleo se mantiene en tasas positivas, aunque de forma más debilitada".

No anunció medidas nuevas. Repitió las que ya contó hace una semana y aseguró que "ningún país tiene un plan tan ambicioso". Concluyó con un compromiso: "Toda la austeridad posible, pero no a costa de los compromisos sociales ni las inversiones". Aseguró que mantendrá una "política socialdemócrata".

El discurso del presidente

- "No vamos a incumplir o dejar en suspenso ninguno de los compromisos de política social contraídos en el programa".- "Aplicaremos una política socialdemócrata a las dificultades. Va a exigir mucho esfuerzo de todos".- "Los datos más recientes son bien elocuentes de la situación ciertamente difícil y complicada que estamos atravesando. El escenario que contemplamos para los próximos meses es de un crecimiento debilitado, pero no de estancamiento duradero y menos de recesión".- "¿La OCDE engañaba cuando modificó previsiones de crecimiento por el aumento del precio del petróleo o los cereales? Todos los organismos internacionales han modificado las previsiones de crecimiento y a nadie se le ocurre pensar que eso es un engaño".

La respuesta de la oposición

- "Rajoy (PP). Después de engañar a los españoles en el diagnóstico, malo fuera que ahora se les engañara en el tratamiento". "Usted está superado por los acontecimientos, le tiendo la mano con nuestras propuestas. Si es tan soberbio para no atenderlas, lo siento".- "Duran (CiU). Para llevar a cabo cambios profundos se necesita una estabilidad parlamentaria que usted no tiene. Le corresponde asumir la iniciativa".- Azpiazu (PNV). "Mientras continúan con medidas titubeantes, las cosas se complican".- Llamazares (IU). "Pierde tiempo buscando desesperadamente en el diccionario sinónimos de crisis". "Este Gobierno está ensimismado y va a remolque. La ceguera del Gobierno no es inocente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de julio de 2008.

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