Entrevista:

"Al petróleo le quedan 40 años"

Pascual Olmos, director ejecutivo de Repsol, cree que el bioetanol no es eficiente

El petróleo recorre los últimos tramos de su final de ciclo. El valenciano Pascual Olmos, consejero delegado de Repsol Comercial de productos petrolíferos y director ejecutivo de Marketing en Europa, cree que puede durar 40 años. A lo sumo, 60. Ha estado en Valencia donde ha hablado del horizonte energético con EL PAÍS. Nacido en Catarroja y tras un brillante expediente como directivo en la Ford, Olmos tiene toda la responsabilidad comercial del grupo Repsol en Europa, con una facturación de 21.000 millones de euros y 8.660 empleados.

Ante el panorama energético que se impone, plantea que lo más lógico es buscar alternativas y desarrollarlas. "No hay que desperdiciar ninguna", asegura, ya que no será una sola la que ocupe el vacío del petróleo. Desde su punto de vista, las nuevas energías tienen que tener muy en cuenta la relación coste-eficiencia y no hay que obstinarse en algunas que a corto plazo son muy costosas. "El bioetanol no tiene mucho futuro", vaticina, y apuesta: "Le veo futuro a las energías de segunda generación, pero hacer combustibles con alimentos no tiene sentido".

"Hacer combustibles con alimentos no tiene sentido"

Para él no son eficientes y está en discusión si la cantidad de C02 que acarrean no es mayor que la que evitan consumir. La especulación es la razón más importante de su prevención, porque aunque el consumo de biocombustibles en el mundo es el 3%, la expectativa ha hecho que haya una especulación importante. ¿Pero las nuevas necesidades de cultivos podrían ayudar a países pobres? Él lo descarta, ya que el aumento del precio de los combustibles está haciendo bajar la renta por cápita de esos países y además hay mortandad de hambre en muchos países que no tienen petróleo.

"Los alimentos son para alimentarse y no sobran, como estamos viendo", subraya. En ese sentido, mantiene que con problemas de hambrunas no se tendría que jugar con los alimentos. Su propuesta es buscar alternativas de productos no alimentarios que no compitan en suelo con los alimentos. Y apunta plantas como la jartrofa, que es venenosa, como un producto que tiene mucha productividad en el aceite del combustible.

Pero de momento el ascenso del precio del petróleo y su consumo no cesan. Según Olmos sólo hay dos factores que podrían atenuarlo. Uno, que debido a los precios actuales y a la crisis baje el consumo y se ralentice o incluso baje. Y el otro, que la especulación financiera del mercado de futuros, que se ha duplicado en un año, se vaya a otro especio especulativo.

Sugiere que a corto plazo hay que pensar en un petróleo que estará por encima de los 100 dólares y podría llegar a 150. Algunos hablan de 250, aunque Olmos cree que se trata de especulaciones interesada por ciertos países productores. "Tendrían que pasar muchas cosas malas para que eso fuera así", señala.

En la proyección que él maneja, una de las previsiones es que el consumo de petróleo vaya aumentando entre el 1 y el 2% anual en los próximos años. En 2030 tendrá una importancia relativa de un 32% del total de combustibles, y a partir de aquí el consumo irá bajando. Pero tendrán que pasar 20 años más para que la importancia relativa del petróleo empiece a disminuir. El gas natural tendrá 20 o 30 años más. El carbón es lo que más durará. Las energías renovables empezarán a tener mucha importancia en 10 o 15 años e irán sustituyendo al petróleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 29 de junio de 2008.

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