Irán califica de ilegales las últimas sanciones de la UE

Teherán dice que la medida socava la negociación nuclear

Irán reaccionó ayer con evidente malestar a las nuevas sanciones de la Unión Europea. "Se trata de un enfoque ilegal, discriminatorio y contradictorio", aseguró el portavoz del Ministerio de Exteriores, Mohamed Alí Hoseini, a través de un comunicado. Hoseini señaló también que la decisión puede dañar los esfuerzos diplomáticos para resolver la desconfianza hacia el programa nuclear iraní, motivo de esas medidas de castigo.

La Unión Europea intensificó el lunes sus sanciones contra Irán en cumplimiento de la resolución 1.803 de la ONU que, como las dos anteriores, intenta obligar a Teherán a renunciar a su programa de enriquecimiento de uranio. Esa actividad, que Irán justifica por la necesidad de fabricar combustible nuclear, sirve también para fabricar el material fisible de las bombas atómicas.

Los Veintisiete han decidido restringir las operaciones en territorio europeo de 16 entidades iraníes. La más destacada es el Banco Melli, el mayor de la República Islámica, cuyos haberes han quedado congelados. También van a denegar visados y bloquear eventuales depósitos a una veintena de altos funcionarios iraníes, incluidos el ministro de Defensa y el jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán. En ambos casos, los servicios de espionaje occidentales están convencidos de sus vínculos con los programas nuclear o balístico.

"En el momento en que se están estudiando propuestas [para el arreglo de la crisis], esas sanciones tiran por la borda las oportunidades de los europeos y no crean un clima adecuado para solucionar los problemas por medios diplomáticos", declaró Hoseini.

El portavoz hacía referencia a la oferta que el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, entregó a las autoridades iraníes el pasado día 14 en nombre de Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania. Convencidos de que el programa nuclear iraní tiene objetivos militares, esos países han ofrecido al Gobierno de Teherán una serie de incentivos económicos, políticos y, en esta ocasión, incluso de seguridad, para que renuncie al enriquecimiento de uranio.

Los iraníes, que desconfían por su parte de que la comunidad internacional vaya a proporcionarles el combustible necesario para sus centrales atómicas, se niegan a dar ese paso, lo que reduce las posibilidades de éxito de la última gestión de Solana. A pesar de que el alto representante europeo subrayó que la suspensión se limitaría al tiempo de las conversaciones -"algunos meses"-, las primeras reacciones no dejan mucho lugar al optimismo. Todos los portavoces iraníes, incluido Hoseini, han reiterado que interrumpir el enriquecimiento está fuera de cuestión.

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Varias semanas antes de la propuesta europea, la diplomacia iraní distribuyó su propio plan para superar la crisis. De hecho, Solana hizo una educada mención a "los puntos en común" durante su visita a Teherán. Sin embargo, el texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, ignora por completo el asunto del enriquecimiento. "Es un conjunto de generalidades sin mayor interés", aseguran fuentes diplomáticas europeas.

Estados Unidos, que ha ido más allá de las sanciones de la ONU en su intento de presionar a Irán, aún mantiene que su prioridad es la vía diplomática, pero no ha descartado la acción militar. El temor a que el fracaso de aquélla esté llevando a ésta dio credibilidad ayer en los mercados financieros al rumor de que se había producido un ataque. Pero en ese juego del palo y la zanahoria, Washington también ha dejado caer la posibilidad de abrir una sección de intereses en Teherán (con quien rompió relaciones diplomáticas en 1980) y los iraníes, de momento, no han dicho que no.

La sede en Teherán del Banco Melli, cuyas actividades ha restringido la UE en su territorio.
La sede en Teherán del Banco Melli, cuyas actividades ha restringido la UE en su territorio.AP

Sobre la firma

Corresponsal para los países ribereños del golfo Pérsico, ahora desde Dubái y antes desde Teherán. Especializada en el mundo árabe e islámico. Ha escrito El tiempo de las mujeres, El Reino del Desierto y Días de Guerra. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense (Madrid) y Máster en Relaciones Internacionales por SAIS (Washington DC).

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