Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Javier Bardem, premio Nacional de Cinematografía

"Es para España y la profesión que amo", dice el actor

No podía ser de otra manera. Como aseguraba un miembro del jurado: "Éste es el año de Javier indiscutiblemente". Ayer, el ganador del Oscar por No es país para viejos fue galardonado con el Premio Nacional de Cinematografía, que concede el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y que, dotado con 30.000 euros, recompensa a la aportación más sobresaliente en el mundo del cine del año anterior. Y, desde luego, entre el final de esa temporada y el inicio de ésta, Bardem ha hecho méritos. Según el jurado, presidido por Fernando Lara, director general del ICAA, el premio recae en el intérprete "por las metas profesionales alcanzadas a lo largo de su dilatada carrera, especialmente en 2007, así como por su defensa de la profesión de actor y el compromiso constante con el cine español". El ministro de Cultura, César Antonio Molina, se reservó el placer de telefonear el primero a Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969), actualmente de año sabático, que se mostró agradecido por un reconocimiento "que no es a mí, sino a toda una profesión a la que amo e intento defender día a día, a través del trabajo. Lo tomo como un abrazo cariñoso de la profesión, de los compañeros de mi país". Es un mensaje parecido al que repitió al recibir el BAFTA británico, el Oscar al mejor actor secundario o el galardón especial de la Unión de Actores. "Mamá, esto va por ti, por los abuelos Rafael y Matilde. Va por los cómicos de España que llevaron la dignidad y el orgullo a nuestro oficio. Esto es para España", aseguró en su discurso de agradecimiento con el oscar bien agarrado en la mano derecha. Aquel 24 de febrero se convirtió en el primer intérprete español en ganar la estatuilla de Hollywood. Claro que también ha sido el primero en ganar un Globo de Oro y un BAFTA, gracias a Anton Chigurh, uno de los malvados más salvajes -y con el peor peinado- de la historia de Hollywood, el auténtico protagonista de No es país para viejos. Bardem además tiene dos premios del Cine Europeo, cuatro goyas y una Concha de Plata del certamen de San Sebastián. Todo un currículo para alguien que asegura no haber cambiado y que subió al escenario del teatro Kodak con una única intención: "Quería ver llorar a mi madre y lo logré".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de junio de 2008