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El futuro de Europa

La UE arranca la semana más crítica

Irlanda pide ayuda para salvar la crisis tras el rechazo al Tratado de Lisboa - Bruselas teme que el 'no' se contagie a República Checa y Reino Unido

Los líderes de la Unión Europea han comenzado a presionar a Irlanda para que busque una fórmula para superar la crisis abierta tras la victoria del no en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa, incluida la posibilidad de que Dublín repita la votación, mientras se completa el proceso de ratificación del texto en el resto de países.

"No es posible seguir con la ratificación", afirma el presidente checo

El primer ministro irlandés, Brian Cowen, afirmó ayer que la UE debe contribuir a buscar una solución y pidió a sus socios que no dejen solo al país celta. Pero la negativa irlandesa no es la única amenaza. Quedan ocho países por ratificar el texto y existen dudas sobre tres: República Checa, Polonia y Reino Unido. "No es posible seguir con la ratificación", sentenció en un comunicado el presidente checo, Václav Klaus.

Los ministros de Asuntos Exteriores de los Veintisiete tendrán una primera reunión hoy en Luxemburgo para analizar qué pasos dar a partir de ahora. La gran cumbre anticrisis se celebrará el jueves y el viernes, con la reunión del Consejo Europeo en Bruselas. En principio, se podría decidir seguir adelante con el proceso como si nada hubiese pasado y, a final de año, con la aprobación del tratado por 26 países, presionar a Irlanda, un gesto que algunos interpretan como un intento de aislar a Dublín. "Quiero que Europa intente dar alguna solución, en lugar de sugerir que se trata de un problema que sólo afecta a Irlanda", afirmó el primer ministro en una entrevista.

"Le preguntaremos a Brian Cowen si cree que existe la posibilidad de una segunda votación y, si es así, cuándo", indicaron fuentes comunitarias, informa Reuters. Los analistas coinciden en que repetir el referéndum es arriesgado: una segunda victoria del no sería aún más humillante para Irlanda y la UE. En Bruselas, se barajan varias opciones, como ofrecer a Irlanda la posibilidad de que el tratado no le afecte en algunas áreas o que el país mantenga el derecho de veto en política fiscal.

El gran temor es que la victoria del no en Irlanda se extienda a esos otros países donde el tratado ha sido objeto de polémica. En Reino Unido, la Cámara de los Lores debatirá el texto el miércoles, aunque el Gobierno británico dice que será aprobado. En Polonia, el tratado ha sido ratificado por el Parlamento, pero no ha sido firmado por el presidente, Lech Kaczynski, que ha criticado su contenido varias veces.

El euroescepticismo se concentra ahora en República Checa, donde el Senado ha enviado el texto al Tribunal Constitucional para que lo examine -se espera una decisión para otoño-, mientras su presidente ha dado el texto por muerto. Klaus se ha referido al no irlandés como "la victoria de la libertad y de la razón sobre los proyectos elitistas, artificiales y burocráticos de Europa".

El primer ministro checo, Mirek Topolanek, que aún no se ha pronunciado sobre el tratado, se reunirá hoy con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, de visita en Praga. República Checa asumirá la presidencia de la UE durante el primer semestre de 2009, en un momento crucial, ya que el Tratado de Lisboa debe entrar en vigor el 1 de enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de junio de 2008