Necrológica:Perfil
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Emilo Moro, viticultor de la Ribera del Duero

Fue uno de los impulsores de la denominación de origen

Emilio Moro, uno de los más conocidos y prestigiosos productores de vino de la Ribera del Duero, será enterrado hoy, sábado, en el panteón familiar del cementerio municipal de Pesquera de Duero, Valladolid, donde nació y desarrolló una parte sustancial de su dilatada carrera y donde se asienta la bodega que lleva su nombre. La muerte, provocada por un cáncer, le sobrevino a primera hora de la mañana de ayer, a la edad de 75 años, y produjo una honda conmoción entre sus familiares y amigos, pese a que todos esperaban el desenlace tras el empeoramiento de su salud en las últimas semanas.

Emilio Moro, cuyo fallecimiento tuvo lugar en un hospital público vallisoletano, deja tras de sí una estela de productor vitivinícola de gran éxito, cuya obra continuará en manos de José y Javier, dos de sus cuatro hijos, muy involucrados en el negocio familiar. Unas pocas horas después de hacerse pública la noticia de su muerte, decenas de coronas de flores procedentes de toda España llegaron al tanatorio donde quedó instalada la capilla ardiente, de donde partirán sus restos mortales hasta la iglesia parroquial de San Juan Bautista en la citada localidad, y de allí al camposanto. Coronas enviadas por el presidente de la Junta de Castilla y León y por numerosos personajes del mundo artístico fueron enviadas durante todo el día en recuerdo al profesional que aportó grandes esfuerzos a alcanzar la pujanza actual de la denominación de origen Ribera del Duero.

Hijo y nieto de bodegueros, su carrera empezó con apenas catorce años ayudando a su padre a vender cántaras de vino por los pueblos de la comarca de Pesquera, hasta que a mediados de los ochenta del pasado siglo, empezó a colaborar decididamente en la puesta en marcha de la denominación de origen, de la que hoy forman parte más de 200 bodegas extendidas por las provincias de Soria, Segovia, Burgos y Valladolid.

La primera añada de los vinos producidos por la familia Moro se embotelló hace ahora justamente 20 años con el nombre del patriarca fallecido ayer. Se da la circunstancia de que la marca Finca Resalso, una de las más populares embotelladas por esta misma bodega, fue plantada hace 75 años para conmemorar el nacimiento de Emilio, que supo transmitir a sus hijos el interés por una obra que en sus orígenes era de carácter personal y que actualmente dispone de más de 60 hectáreas de viñedos propios y que goza de gran éxito dentro y fuera de España. En los últimos años, sus herederos han conseguido ampliar extraordinariamente el negocio involucrando a personajes muy conocidos del mundo artístico, como Imanol Arias, deportistas como Figo o José Antonio García Calvo, o toreros como Cayetano Rivera Ordóñez, que invirtieron una parte de su dinero en el montaje del último proyecto de la familia Moro: las bodegas Cepa 21, ubicadas en Castrillo de Duero (Valladolid).

La última aparición en público de Emilio Moro tuvo lugar el pasado 27 de marzo, cuando se presentó la fundación benéfica que lleva su nombre y cuyo objeto principal es dotar de agua potable a algunas zonas de Asia y el continente africano, dentro del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de mayo de 2008.