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Reportaje:

Descaro en la mediana edad

Tequila se reúne 25 años después con la intención de recuperar el trono de "mejor banda de rock" de España

Ariel Rot estaba hace unos meses a punto de coger un avión de Madrid a Buenos Aires cuando sonó el teléfono. "No te entretengo mucho", le dijo su amigo Alejo Stivel. "¿Querés juntar Tequila?". Desde su separación en 1983 (tras desencuentros y adicciones varias), los intentos de reunión habían hallado la negativa de Alejo, cantante. Ahora era él quien levantaba el teléfono. "La culpa la tiene Sting", explica Stivel, de 49 años, en el estudio de grabación que tiene desde hace años en Madrid. "Fui al concierto de The Police hace unos meses en Barcelona y empecé a recibir algunos estímulos. Señales para resucitar Tequila". Sentado a su lado, Ariel Rot, de 48, guitarrista con el que fundó el grupo recién cumplida la mayoría de edad, recuerda una cena en un japonés. "Había muchas cosas que revisar", dice. "En el aspecto musical y el terreno personal. Al final acepté".

Terminamos pobres, pero vivimos como ricos", recuerda Ariel Rot

El regreso de Tequila, que ahora se materializa con un recopilatorio de grandes éxitos y una gira de 12 conciertos, estuvo a punto de fracasar por una incómoda filtración en la prensa. "Era un momento muy íntimo", relata Alejo. "Es como cuando te estás ligando a una tía y antes de tirártela te llaman los amigos para preguntarte si ya te has acostado con ella", añade. Ahora ya pueden recordar abiertamente la hazaña de Tequila, a finales de los setenta y principios de los ochenta, digna de película. Alejo y Ariel se conocieron en Argentina con 10 años en un concierto de Paco Ibáñez y fundaron en Madrid junto a tres españoles un grupo que revolucionó el rock en castellano. Hablaban de chicas, de no tener un duro y de adultos plastas. Lo hacían con un lenguaje directo, sin perderse en metáforas, con ropa chillona y con melenas. Eran los Stones españoles.

"Teníamos éxito, dinero, chicas, tocábamos rock and roll y no teníamos que estudiar", recuerda Alejo, que ya no tiene aquel pelo que las volvía locas. Sufre déficit capilar aunque conserva, como el resto, un físico envidiable. "Lo planteamos como si nunca nos hubiéramos separado", explica Ariel."Vamos a saltar, bailar, recordar".

También, la leyenda negra. "En aquella época todos coqueteábamos con las drogas", dice Ariel. La heroína se cebó con dos de los cinco miembros. El batería Manuel Iglesias murió en 1994 y Julián Infante, en 2000. Ambos de sida.

La separación del grupo en 1983 en la cima del éxito fue confusa. No hubo comunicados ni conciertos de despedida. "Como la de los Beatles", sonríen Alejo y Ariel, que, tras la disolución, pasaron seis años sin hablarse. Y dejaron un disco inédito. "Terminamos pobres, pero vivimos como ricos", dice Ariel.

Alejo está nervioso. El próximo julio en Bilbao se subirá a un escenario por primera vez en 25 años. Ariel tiene más callo, y 11 discos en solitario. "Fuimos la mejor banda de rock and roll de este país y queremos volver a serlo", dicen casi al unísono."Terminamos pobres, pero vivimos como ricos", recuerda Ariel Rot

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de mayo de 2008