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Reportaje:

"Si entras aquí, malo, o eres funcionario o estás detenido"

Setenta personas persiguen el narcotráfico y el fraude fiscal en Cádiz

El delegado de la Agencia Tributaria en Cádiz, Justo Estévez, y el jefe de la unidad combinada de Vigilancia Aduanera, Santiago Villalba, invitan a coger en peso uno de los fardos que se custodian en un almacén que este cuerpo de seguridad tiene en la ciudad, fruto de una de las últimas operaciones. Son bultos de 30 kilos. "Pues con ellos van corriendo por toda la playa llevándolos de dos en dos", explica Villalba.

Después se montan en la patrullera Gerifalte I, una de sus embarcaciones de referencia, capaz de llevar a 11 agentes a bordo y con capacidad para trasladar detenidos y droga incautada. "Las condiciones a bordo han mejorado mucho", detalla el jefe de la unidad combinada. Muy cerca, también en el muelle, está el Puesto de Inspección Fronteriza (PIF), donde se reconocen las mercancías. Un contenedor elegido al azar está siendo inspeccionado en ese momento.

El Ayuntamiento gaditano planea tirar el edificio de la Aduana

Pero la sede principal de la aduana gaditana está en otro edificio, frente al puerto, en la plaza de Sevilla. Un total de 70 funcionarios se encargan de gestionar los movimientos mercantiles, controlar los riesgos, atender al público, vigilar las exportaciones e importaciones... Trámites que se desarrollan en el patio central. En las plantas superiores están los despachos de los investigadores. "Si entras aquí, malo, porque o eres funcionario o es que estás detenido", advierte Villalba. Aquí se realizan las tomas de declaraciones y permanecen en espera los recién arrestados.

Los máximos responsables de la unidad marítima y la terrestre de Vigilancia Aduanera supervisan las últimas novedades. En la sala de escuchas numerosos enganches telefónicos aguardan órdenes para nuevas investigaciones. Aquí se sigue el rastro de la línea de narcotraficantes y, cada vez más, de defraudadores fiscales. "Es muy importante el descubrimiento de estas actuaciones que, de otra forma, sería muy difícil probar", detalla Justo Estévez. "Seguimos las tramas de blanqueo, que es el soporte de este entramado ilícito". Las promociones inmobiliarias ilegales son destino de mucho del dinero ganado gracias a la droga.

El edificio de la Aduana en Cádiz fue construido en los años cincuenta. "Está algo obsoleto y es poco funcional pero nos da un grandísimo servicio", mantiene Estévez. En los bajos aguardan muchos coches utilizados para las investigaciones o vehículos incautados.

El Ayuntamiento de la ciudad tiene intención de tirar este inmueble para reordenar la plaza donde se ubica. Una demolición que tiene en contra a una plataforma que defiende el valor patrimonial del edificio.

Los que trabajan dentro desconocen si existe en Cádiz una alternativa aceptable para ubicar a sus 70 funcionarios y todas sus dependencias. Debería ser un gran edificio junto al puerto, capaz de ofrecer los mismos servicios que el actual. Mientras otros se deciden, ellos ultiman un proyecto para restaurar su vetusta fachada. Su trabajo no se detiene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2008