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Reportaje:El nuevo Gobierno de Zapatero

"A sus órdenes, señora ministra"

Carme Chacón visita a las tropas en Afganistán y expresa su voluntad de seguir en Defensa cuatro años

"A sus órdenes, señora ministra". Ésa fue la frase que más escuchó ayer Carme Chacón, la primera mujer que ostenta en España la cartera de Defensa. Se la repitieron casi todos los militares a los que saludó en la base de Herat, después de cuadrarse y antes de tenderle la mano. Chacón aseguró que planeaba viajar a Afganistán desde que, hace ya un mes, José Luis Rodríguez Zapatero le ofreció el Ministerio de Defensa y rechazó que el viaje fuese una respuesta a quienes, desde un sector de la derecha mediática, auguraban que su embarazo le impediría ejercer plenamente sus funciones.

En todo caso, los soldados agradecieron su gesto. "Siempre es bueno saber que en España se acuerdan de nosotros. Ha demostrado tenerlos bien puestos, aunque quizá haya sido un poco temeraria", comentó el teniente de la Legión Cándido Galán. "Tiene un mérito muy grande por haber venido, pero ella no tiene que demostrar nada", apostillaba su compañera, la sargento Puri Expósito.

La ministra tiene intención de viajar en breve a Líbano, Bosnia y Kosovo

Si alguien tenía dudas de que el Ejército está preparado para recibir órdenes de una mujer, ayer quedaron despejadas. Chacón no adoptó en ningún momento aire marcial, al contrario, pero demostró la seriedad con que se ha tomado esta tarea.

La ministra aterrizó en Herat a las 9.15 hora local (dos horas y media menos en la Península), después de nueve horas de vuelo y dos de escala en Kuwait. La primera parte del trayecto la realizó en un Airbus 310, más confortable, y la última en un Hércules de transporte, penoso aunque se habilitaron algunas butacas. La ministra, que viajó acompañada por un equipo sanitario, con ginecólogo, pediatra y anestesista, aseguró que el viaje no suponía ningún riesgo, a pesar de que ha entrado en el séptimo mes de gestación. "Mucho más dura ha sido la campaña", aseguró, en alusión a su actividad como cabeza de lista del PSC por Barcelona en las recientes elecciones generales. Contó que antes de salir consultó con su médico y que éste le dio suficientes garantías. "Nunca pondría en peligro a mi hijo", dijo. Según explicó, se llamará Miguel y está previsto que nazca en el hospital Sant Joan de Deu de Barcelona a principios de junio. Tan satisfecha se mostró de su decisión, que anunció su propósito de visitar a los restantes contingentes en el exterior (Líbano, Bosnia y Kosovo) en próximas semanas.

La ministra viajó a Afganistán acompañada por el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, y por la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, así como el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz. En Camp Arena, un pedregal que hace honor a su símbolo (un escorpión) y donde en verano se alcanzan los 50 grados, fue recibida por el jefe de la base, el coronel español José Manuel García Fontecha.

Ataviada con una camisa blanca, anudada a la espalda, con botas militares de clima árido y un pantalón beige, Chacón escuchó una grabación del himno nacional y pasó revista a la compañía de honores. Luego, asistió a una conferencia en la que se le explicaron las características de la unidad y de la misión, aunque obviando los puntos más espinosos, como el hecho de que la OTAN haya perdido el control de Farah, la provincia más meridional donde operan las tropas españolas, o que los señores de la guerra y los narcotraficantes campen a sus anchas por los distritos cercanos a la frontera. Los responsables militares coinciden en que el contingente español en Afganistán, con casi 780 efectivos, es insuficiente para cumplir con sus cometidos, sobre todo ahora que la actividad talibán se ha recrudecido, pero ayer no era el día de planteárselo a la ministra.

Chacón recorrió las principales instalaciones de la base, la mayor con que cuenta la OTAN en el oeste de Afganistán, y en la que hay 1.600 soldados, de los que 460 son españoles y el resto italianos (995), albaneses (112) y, en menos medida, eslovenos y búlgaros. En el comedor, transmitió a más de un centenar de mandos y soldados un abrazo del Rey y del presidente del Gobierno. Fue un discurso improvisado, alejando del lenguaje de la arenga y casi en voz baja, en el que expresó su "respeto, admiración y orgullo" por la misión "nada sencilla" que realizan los militares en el exterior "al servicio de España, de la paz, de la libertad y de la ley".

La ministra reiteró su compromiso de trabajar desde Defensa en favor de los militares destinados en el exterior durante los próximos cuatro años. Eso, por si alguien dudaba de su determinación de agotar la legislatura. En ese momento le interrumpió por megafonía un aviso en inglés de emergencia aérea: un Hércules italiano se disponía a aterrizar en la base con un motor averiados. Al final no sucedió nada, pero sirvió como recordatorio de que viajar a Afganistán tiene sus riesgos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2008