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Operación Pitufo: el expolio como práctica cotidiana

Desarticulada una red que robaba a diario en yacimientos arqueológicos

Más de 20.000 piezas arqueológicas, además de 12.000 monedas antiguas, han sido recuperadas por la Brigada de Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía. Estaban en poder de una red que saqueaba yacimientos tanto en la Península como en Baleares, actuando principalmente en Aragón, Comunidad Valenciana y Andalucía, siendo la campiña cordobesa la zona más castigada. Han sido detenidas 20 personas: nueve en Córdoba, cuatro en Jaén, dos en Valencia, dos en Castellón, una en Ibiza, otra en Zaragoza y la última en Granada. Entre ellas hay un abogado, un concejal, un ex policía de Ibiza y un funcionario de la prisión de Picassent (Valencia).

La banda vendía a través de Internet la mayor parte de las obras sustraídas

Los agentes han practicado 24 registros en los que han intervenido miles de piezas arqueológicas y paleontológicas, más de 12.000 monedas de distinta tipología y época, 72 armas de fuego y 8 detectores de metales.

Algunos de los detenidos se desplazaban a diario, tanto de día como de noche, a distintos yacimientos, provistos de detectores de metales y otros útiles para la excavación y sustracción de los materiales. A uno le fue intervenido un manual en el que se recogen consejos de comportamiento ante eventuales actuaciones policiales contra los expoliadores.

La Operación Pitufo se inició el pasado octubre a partir de las informaciones obtenidas durante la ejecución de la Operación Vivo, realizada en el año 2006, que culminó con el arresto de 24 personas y en la que fueron recuperadas miles de piezas de gran valor arqueológico, según el comisario Antonio Tenorio, jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico, encuadrada en la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV). Han contado con ayuda de varias decenas de policías de Cataluña, Valencia, Córdoba, Jaén, Castellón, Alicante, Zaragoza, Granada y Lugo.

La red solía saquear yacimientos próximos a Medina Azahara; Bílbilis (Calatayud); Bañeres, Calles y Xàtiva (Comunidad Valenciana); Castro del Río (Córdoba), y Aldea de los Ríos, en Guarromán (Jaén). Precisamente, al menos tres de los detenidos son oriundos o vecinos de esta localidad: un abogado, un sepulturero y el socialista Luis Castro Erencia, primer teniente de alcalde y delegado de Urbanismo del Ayuntamiento, que ya ha dimitido de su cargo "por responsabilidad" y "para no interrumpir la vida pública" del municipio, según ha declarado tras cesar en el cargo.

Entre las piezas recuperadas hay valiosas falcatas ibéricas, fíbulas, anillos, estatuas, capiteles, columnas de mármol, ánforas fenicias, vasijas de tierra sigilata, hachas y puntas de flecha prehistóricas, huesos de dinosaurio y miles de monedas. Entre éstas destaca una valiosísima moneda de oro, en perfecto estado de conservación, que se supone data de la época del emperador Vespasiano (siglo I después de Cristo).

Los expoliadores actuaban valiéndose de potentes detectores de metales capaces de rastrear a un metro de profundidad. Cuando descubrían una pieza picaban en la tierra sin miramiento y sin el menor cuidado, lo que ha ocasionado daños a un número incalculable de ellas, según fuentes de la investigación. Esta conducta representa un importante obstáculo para el análisis científico de las estructuras, realizado por arqueólogos, así como de los componentes geomorfológicos relacionados con ellos.

La práctica totalidad de los detenidos realizaba personal y directamente el expolio y su comercialización ilícita. "Tenían como una adicción. Hay olivareros que, después de terminar su trabajo, iban a saquear los yacimientos. Lo mismo ocurría con el abogado y otros arrestados: en cuanto tenían un día libre se iban a Castro del Río y se quedaban con lo que más les gustaba, mientras que el resto lo ponían a la venta", según un mando policial. En la tienda de almoneda de uno de los arrestados en Jaén se ha descubierto tal cantidad de material que fue necesario emplear tres furgonetas para trasladarlo hasta el lugar de depósito.

La Brigada de Patrimonio Histórico ha comprobado que Internet se ha convertido en el punto de encuentro predilecto entre los expoliadores y sus compradores. En muchas ocasiones, los restos arqueológicos eran comercializados a través de páginas de subastas en la Red, aprovechando la sensación de impunidad que ofrece, así como las dificultades que entraña la identificación de los compradores y vendedores. No obstante, la policía ha logrado demostrar alrededor de 3.000 operaciones de compraventa, incluso con la exportación al extranjero de monedas y otros objetos, gracias a la colaboración de los administradores de la web de eBay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de abril de 2008