Reportaje:Elecciones en Italia

Política sin mujeres

Pródiga en chistes y estereotipos, la campaña electoral en Italia ha evitado tocar los problemas femeninos reales

"Nuestras mujeres son más guapas que las de la izquierda y, además, superlicenciadas". La enésima perla sexista de Il Cavaliere, probable futuro primer ministro de Italia, ilustra el estado de la condición femenina en la campaña, la política (y la sociedad) italiana: un machismo rampante y una fuerte discriminación. Aunque esta vez hay más candidatas que nunca (un 25% del total), los estereotipos triunfan. La mamma, el ángel de los fogones, y las veline (azafatas de televisión con poca ropa) son la imagen dominante, mientras el debate sobre los problemas de la mujer apenas aparece.

Según Flavia Perina, directora del diario derechista Secolo XIX, ésta es la campaña "más machista de los últimos años". Coincide la ministra en funciones de Comercio y Políticas Europeas, Emma Bonino: "Ni las mujeres hablan de las mujeres. Es inexplicable, pero es así. Con la ayuda de la Iglesia, Italia sigue considerando que el núcleo de la construcción social es la familia, y no los ciudadanos. Por eso tenemos seis millones de mujeres fuera del mercado de trabajo. Si hubiera seis millones de hombres sería una emergencia".

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"La filosofía sigue siendo que la mujer debe estar en casa, cuidar a la familia, y si tiene tiempo, trabajar", dice Bonino. "Así piensan los hombres y también muchas mujeres. No podremos ser un país desarrollado si la economía renuncia al 50% de la energía laboral".

La UE está a punto de sancionar a Italia por no aplicar criterios de igualdad en sus políticas laborales y sociales. "La edad de jubilación de las mujeres es 60 años; la de los hombres, 65", dice Bonino. "He propuesto equipararlas gradualmente y dedicar el dinero de las cotizaciones a impulsar la política de incorporación de la mujer al trabajo, pero nadie parece interesado".

Un triunfo de Berlusconi ayudaría poco a resolver el asunto. Sus ideas quedaron claras en un programa de televisión cuando aconsejó a la joven Perla Pavoncello, que se quejaba de su precaria situación, que se buscara un marido millonario como su hijo. Al ser entrevistada después, Pavoncello dijo que esas palabras eran una battuta (broma) y anunció que votaría a Il Cavaliere.

Berlusconi ha prometido que, si gana, incluirá cuatro mujeres en su Gobierno. En su último Gabinete (2001-2005) sólo había una ministra con cartera, la actual alcaldesa de Milán, Letizia Moratti. Entre las seis ministras de Prodi, sólo Bonino y Livia Turco (Salud) tenían cartera. Las demás (Barbara Pollastrini, Linda Lanzillota, Rosy Bindi y Giovanna Melandri) dirigían departamentos secundarios.

El programa electoral del Pueblo de la Libertad (PDL), partido de Berlusconi, planea conceder un bono-bebé de 1.000 euros a las madres y aumentar las penas contra los violadores. Ni una palabra más. El Partido Democrático de Walter Veltroni promete más conciliación: un seguro gratuito para las amas de casa, aumentar las plazas de guarderías públicas del 6% al 25%, asistentes de maternidad para las madres desfavorecidas y abrir las escuelas primarias por las tardes y en verano.

Renata Polverini, la primera mujer que accede a la secretaría general de un sindicato, la UGL, de centro-derecha, se declara desilusionada por un debate electoral que apunta "más a la edad que a la capacidad". Sólo se habla de mujeres por oportunismo, dice. "Vivimos una emergencia de salarios, las mujeres se están viendo obligadas a trabajar para que las familias puedan subsistir, pero nadie se ocupa de impulsar el empleo femenino".

"La sociedad italiana sigue siendo machista y por eso no es dinámica. La culpa es de los políticos y de las mujeres", opina Bonino. Polverini también cree que las mujeres son responsables del machismo imperante, e indica dos soluciones: "Primero, quitarnos de encima el papel de mamma. Segundo, en política no tenemos que olvidar que somos, antes que todo, mujeres".

Otro asunto tabú es la violencia machista, que ha afectado a un 32% de las mujeres italianas de entre 16 y 70 años. Sólo en 2006 hubo 1,1 millones de mujeres agredidas. Las tasas más altas de violencia, revela un estudio del Instituto Nacional de Estadística, se cuentan entre las mujeres de 16 años a 24.

Maria Grazia Passuello, presidenta de Solidea, asociación de ayuda a mujeres maltratadas, denuncia que en Italia no hay un organismo oficial que se encargue del asunto: "Romano Prodi impulsó la creación de un observatorio nacional de la violencia de género, pero el Gobierno cayó antes de que se pusiera en marcha".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de abril de 2008.

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