Veltroni se aferra a los indecisos en el fin de la campaña en Italia

El candidato de la izquierda confía en el 30% que no ha decidido el voto.- Berlusconi, convencido de ganar

La campaña electoral llega hoy a su fin en Italia. Tanto el candidato de la derecha, Silvio Berlusconi, como el de la izquierda, Walter Veltroni, cierran sus campañas en sendas entrevistas en Canale 5, propiedad de Il Cavaliere, en un intento de llegar a más electores que en un acto tradicional, aunque el segundo ha finalizado su Giro con un acto en la monumental Piazza del Popolo de Roma ante una multitud de ciudadanos que han acudido al último mitin de su líder a pesar de la lluvia.

Berlusconi llega al final comportándose como si ya hubiera ganado, mientras que Veltroni se aferra a los indecisos para no darse por vencido.

El líder del Partido Democrático ha intentado hoy recordar a los ciudadanos que los dos mandatos de Berlusconi como primer ministro no arrojaron un balance positivo en la economía o en el progreso del país, en un momento en que Italia necesita profundas reformas que la saquen de la crisis social y económica. "No es un hombre de Estado", ha dicho hoy, recordando la anécdota en que, en una foto de familia de una cumbre Europea en 2002, Berlusconi puso los cuernos con la mano tras la cabeza del entonces presidente español, José María Aznar. "Italia es un país serio y no necesita un primer ministro que pone los dedos o hace bromas de mal gusto en las Cumbres europeas", ha dicho Veltroni.

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Veltroni, que comenzó la campaña muy lejos de su rival en las encuestas y que ha ido remontando, confía en la "sorpresa" de que los indecisos, cifrados en torno a un 30% del electorado, le den la victoria, aunque los últimos sondeos le colocan aún a cinco puntos de Berlusconi, líder de Pueblo de la Libertad. Además, los ciudadanos, hastiados ya de la clase política, no parecen demasiado animados por ninguna de las dos figuras en liza, a las que no encuentran demasiadas diferencias, sobre todo en cuanto a medidas económicas para afrontar la crisis.

Por ello, se augura que el magnate televisivo consiga un tercer mandato como primer ministro -una escueta victoria en el congreso le da su control-, pero que tenga, como otros Gobiernos, dificultades en el Senado, cuyo poder es paralelo al del Parlamento y cuyos resultados son difíciles de prever. Berlusconi ha pedido a sus seguidores que huyan de los partidos pequeños y voten útil, para lograr un control del Senado que le permita mantener el cargo, al contrario que su antecesor Romano Prodi.

En esta ocasión ya no hay dos grandes coaliciones -de centroderecha y centroizquierda- que agrupan toda una variedad de partidos, lo que abre el escenario de posibilidades en el caso de que el resultado no sea decisivo. En ese caso, tanto la democristiana UDC, de Pierferdinando Casini, como la Izquierda Arcoiris, de Fausto Bertinotti, aspirarían a convertirse en el fiel de la balanza, si logran superar la barrera del 8% de votos que da acceso a la Cámara Alta.

El domingo y el lunes los italianos eligen Gobierno apenas dos años después de haber colocado a Prodi al frente del país. ATLAS
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