Sólo el 13% de los 100.000 yacimientos arqueológicos está registrado

Los expoliadores aprovechan la imposibilidad de salvaguardar todos los restos

Bajo nuestros pies está el rastro de piedra de un pasado que todavía está por descubrir. El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico calcula que en la región existen alrededor de 100.000 yacimientos arqueológicos. Sólo 13.000 están perfectamente localizados y registrados a través de excavaciones o de prospecciones. Las Administraciones no pueden salvaguardar todo el patrimonio existente bajo el subsuelo, circunstancia que aprovechan los expoliadores para delinquir, como los detenidos esta semana en Córdoba.

¿Dónde están los 100.000 yacimientos? Para responder a esta pregunta, entre otros objetivos científicos, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico puso en marcha hace cuatro años una iniciativa pionera en España: la elaboración del Mapa Andaluz de Potencial Arqueológico (MAPA). Se trata de una herramienta de predicción que permite identificar las zonas de la región en las que es más probable que existan restos. El MAPA servirá para la planificación de las políticas culturales y para poder mejorar la ordenación del territorio.

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La franja dorada para los arqueólogos es la vega del río Guadalquivir. Y no sólo porque es donde se concentra la mayoría de los yacimientos conocidos de Andalucía. También es ahí donde hay más probabilidades de que la tierra esconda más sorpresas. "Ya conocemos muchos asentamientos y es una zona potencialmente rica", indica Silvia Fernández Cacho, quien se ha encargado de coordinar al equipo que ha elaborado el MAPA. Otro lugar que destaca esta especialista es Almería, en concreto, los valles de algunos ríos como Almanzora y Andarax. También señala los alrededores de otras cuencas fluviales como la del Guadalhorce en la provincia de Málaga.

La disponibilidad de agua, detalla Fernández, ha sido un elemento clave a lo largo de la historia para que el ser humano se decantara por un lugar para asentarse. Por ello, es más fácil encontrar en las vegas restos de las civilizaciones pasadas.

Para la elaboración de este modelo de predicción arqueológica se ha partido del conocimiento existente en la actualidad sobre las características de los yacimientos de cada gran periodo prehistórico e histórico. Luego se ha proyectado la probabilidad estadística de que asentamientos similares se puedan encontrar en comarcas o regiones andaluzas donde nunca se ha hecho investigación sobre el terreno. La base científica de esta proyección son los modelos de predicción aplicados a la arqueología y los sistemas de información geográfica.

En total, el Laboratorio del Paisaje Cultural del Centro de Documentación del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha elaborado seis mapas que corresponden a las probabilidades de encontrar restos pertenecientes a las etapas que van desde el Neolítico hasta la dominación romana. Además, se ha realizado un mapa de síntesis en el que aparecen las potencialidades de asentamientos de todos los periodos históricos.

También se ha estudiado cómo ocupaban el territorio cada una de las sociedades antiguas. Luego se han proyectado esas estrategias de ocupación a toda la región. El Instituto de Patrimonio ha contado con la colaboración de especialistas en Estadística, Geografía, Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de las universidades de Sevilla, Jaén y Córdoba para elaborar el MAPA, una herramienta que ya se utiliza en países como Estados Unidos, Canadá, Holanda y Dinamarca, el país que tiene una mayor densidad de yacimientos conocidos. El modelo utilizado en Andalucía es el de Holanda.

Entre las utilidades, Fernández destaca como este modelo de predicción podrá "orientar" las futuras investigaciones arqueológicas e históricas. "Existen zonas que son muy poco conocidas y tienen un alto potencial", señala. El MAPA podría abrir nuevas investigaciones.

Pero no sólo servirá este modelo de predicción para el estudio del pasado. También será útil para planificar el futuro de la urbanización y las obras públicas que llevan a cabo las administraciones. Será fundamental para los estudios de impacto ambiental que, hasta ahora, se realizan de forma rutinaria cuando se elaboraban los proyectos de grandes infraestructuras. Realmente, se hacían sin saber muy bien si las máquinas se toparían con restos arqueológicos cuando comenzaran a trabajar sobre el terreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de abril de 2008.

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