Entrevista:JALED MISHAL | Líder de Hamás en el exilio

"La política de EE UU ha fracasado en Irak, Palestina y Líbano"

"Israel no quiere pagar el precio de la paz", asegura Jaled Mishal, el líder de Hamás en el exilio. Pero este activista reconvertido en político no espera que le crean y se esfuerza por argumentar sus declaraciones. Mishal (Ramala, 1956) recibe a EL PAÍS en su despacho de Mezzeh, una zona residencial de Damasco, donde encontró refugio después de que en 1997 dos agentes del Mosad intentaran asesinarle en Jordania. La historia de cómo le inyectaron un veneno y la intervención del rey Husein para que el Gobierno israelí facilitara el antídoto a cambio de la libertad de sus espías parece sacada de una película de acción. A pesar del reciente atentado contra un activista de Hezbolá en la capital siria, las medidas de seguridad son discretas y quien tal vez sea uno de los hombres más odiados de Israel asegura no tener miedo a la muerte.

"Estamos abiertos a todos. No limitamos nuestras relaciones a Irán"
"Tratamos muy bien a Gilad Shalit
"Israel no quiere pagar el precio de la paz. Ha rechazado todas las iniciativas"
"La división nos debilita y no ayuda a conseguir el Estado palestino"

Pregunta. ¿Qué opina de la reciente cumbre árabe?

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Respuesta. Las resoluciones son positivas porque subrayan la condena a la ocupación israelí, reconocen el derecho del pueblo palestino a la resistencia y piden el fin del bloqueo a Gaza. Pero las cumbres árabes carecen de capacidad para poner sus resoluciones en práctica.

P. ¿Aún cree válida la iniciativa de paz árabe de 2002 a la que también se ha hecho mención?

R. Ya dijimos entonces que no iba a tener éxito porque Israel la iba a rechazar y la Administración estadounidense no la tomaría en serio. Y esto es lo que ha pasado desde 2002. Israel quiere conservar la tierra, seguir ignorando los derechos árabes y palestinos, y al mismo tiempo obtener seguridad. No quiere pagar el precio de la paz. Ha rechazado todas las iniciativas árabes, palestinas e internacionales. Así que los líderes árabes deben reconsiderar su oferta. Si uno expone su mercancía durante mucho tiempo y nadie la compra, su precio baja. Israel debe saber que los árabes tienen otras alternativas. Eso no significa desatar una guerra. Hay que hacer sentir a Israel que no puede tener seguridad sin dar sus derechos a los árabes.

P. ¿Está diciendo que no es posible una solución negociada?

R. Ningún ocupante retrocede por su propia voluntad, sólo lo hacen obligados por la fuerza. De ahí que las negociaciones con Israel sin el respaldo de la fuerza carezcan de sentido.

P. Usted descarta la guerra...

R. No es posible ahora por el desequilibrio de fuerzas entre los árabes e Israel. Sin embargo, sí es posible la resistencia. Con el apoyo económico y material de los países árabes, islámicos y otros amigos de la nación [palestina], la resistencia es capaz de hacer frente a la ocupación y obligar a Israel a retirarse. Ya ha ocurrido antes en dos ocasiones: en el sur de Líbano en 2000 y en Gaza en 2005.

P. Pero los palestinos están embarcados en una lucha fratricida. ¿No obstaculiza su objetivo de un Estado independiente?

R. No hay duda de que tenemos un problema en la dirección palestina. Todos sabemos que la causa de esa división es la injerencia extranjera, israelí y estadounidense, para ser más precisos. También hay palestinos corruptos que se benefician de la situación. Esa división nos debilita como palestinos y no ayuda a conseguir el Estado palestino. Desde Hamás, hemos intentado la reconciliación, pero la Presidencia palestina la ha rechazado. Recientemente en Sanaa alcanzamos un acuerdo, pero Estados Unidos e Israel plantearon a Mahmud Abbas dos alternativas: la relación con Hamás o con ellos.

P. ¿Qué ha obtenido de sus reuniones con dirigentes árabes durante la cumbre?

R. Mucho. Son conscientes de que la política de aislar y bloquear a Hamás ha fracasado y de que no se puede alcanzar la paz en Oriente Próximo sin Hamás.

P. ¿Cree que el nuevo viaje de Condoleezza Rice a la zona contribuye a desbloquear la situación?

R. Al contrario, el esfuerzo estadounidense es para impedir que haya un acuerdo. Rice viene a presionar a los negociadores palestinos para que acepten cualquier arreglo aunque no tenga contenido. La Administración estadounidense no está interesada en un arreglo definitivo; sólo busca un logro superficial que le sirva en las próximas elecciones.

P. ¿Cambiarán las cosas con un nuevo presidente, probablemente demócrata, en la Casa Blanca?

R. En la historia del conflicto árabe-israelí, no hay diferencias significativas [entre republicanos y demócratas]. Todos los presidentes compiten en su apoyo a Israel. La política estadounidense en la región ha fracasado y va a seguir fracasando. Ha sido así en Irak, pero también en Palestina y en Líbano. Nunca tendrá éxito porque no tiene nada que ofrecer.

P. Ha mencionado los tres países con grupos activos de resistencia a las políticas de EE UU (Hamás, Hezbolá y la milicia de Múqtada el Sáder). ¿Existe una línea de acción concertada?

R. No hay un frente común. Tanto en Palestina como en Líbano la resistencia contra el ocupante es muy clara. El caso de Irak es más complicado y el movimiento de resistencia no se limita a un sólo grupo o líder.

P. EE UU les acusa de recibir ayuda de Irán. ¿Qué tipo de relación mantienen con ese país?

R. Como movimiento de resistencia estamos abiertos a todos. No limitamos nuestras relaciones a Irán. No pedimos ayuda para Hamás, sino para el pueblo palestino. Ahora mismo hay 18.000 funcionarios a los que el Gobierno de Salam Fayyad no está pagando, y 100.000 trabajadores que se han quedado en paro debido a la política de sanciones. Intentamos asistirles. Acogemos cualquier ayuda que no venga con condiciones.

P. ¿Qué necesitan para poder convivir con Israel?

R. Aceptamos un Estado con las fronteras de 1967, pero Israel lo rechaza, Estados Unidos apoya su rechazo y la comunidad internacional guarda silencio. Muchos interlocutores internacionales nos preguntan por qué no cesamos el lanzamiento de misiles y declaramos una tregua. Estamos dispuestos a hacerlo, pero tiene que ser una tregua global, en Gaza y Cisjordania. Es necesario levantar el bloqueo a Gaza.

P. Ha dicho que Gilad Shalit, el soldado israelí capturado en Gaza hace dos años, está vivo. ¿No serviría su liberación para desbloquear la situación?

R. Pese a que Gilad Shalit fue arrestado en combate, y no como hace Israel con los políticos palestinos, le estamos tratando muy bien. Tenemos interés en liberarle siempre que Israel libere a los mil presos que le hemos pedido.

Jaled Mishal, en Damasco en 2001.
Jaled Mishal, en Damasco en 2001.REUTERS

Sobre la firma

Ángeles Espinosa

Corresponsal para los países ribereños del golfo Pérsico, ahora desde Dubái y antes desde Teherán. Especializada en el mundo árabe e islámico. Ha escrito El tiempo de las mujeres, El Reino del Desierto y Días de Guerra. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense (Madrid) y Máster en Relaciones Internacionales por SAIS (Washington DC).

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