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Reportaje:

Los papeles del profesor

Arranca con 3.000 aspirantes a docente y catedrático funcionario el nuevo sistema de acreditación tras las criticas de un grupo de científicos

El sistema para conseguir una plaza de profesor universitario no logra deshacerse del todo de la polémica. El nuevo proceso consiste en evaluar documentalmente los méritos de un aspirante (a profesor o catedrático) para ver si alcanza unos mínimos de calidad. Si los alcanza, ese sello de la Agencia de Calidad (Aneca) le dará derecho a participar en los procesos de contratación que organice cada universidad pública. Este nuevo sistema, que sustituye a unos exámenes nacionales presenciales concebidos por el PP y criticados hasta la afonía por los rectores por costosos e inoperativos, arrancará por fin "a principios de abril", asegura la Aneca, tras las críticas de un grupo de más de 800 científicos de toda España.

Sus quejas, resumidas en una carta al Ministerio de Educación, han llegado incluso a la prestigiosa revista científica Science. Se quejan de que el baremo que puntúa a los aspirantes a catedrático (hay que llegar a un mínimo para obtener la acreditación) valora las tareas de gestión dentro de la universidad. El problema, dicen, es que "esos supuestos méritos reciben un peso que puede decidir o condicionar esencialmente el perfil exigible para un catedrático", lo que hará que muchos científicos "se autoexcluyan del proceso", dice la carta. Y añade: "Es más, creemos que, en la práctica, muchos de los mejores científicos en los que podemos pensar (por ejemplo, premios Nobel) nunca podrían ser catedráticos en España con este baremo. En el mejor de los casos, competirían en desventaja".

Para la directora de la Aneca, Gemma Rauret, esta carta no es fruto más que de malentendidos: "La acreditación no es un proceso competitivo; el candidato sólo compite consigo mismo", asegura. De hecho, de los distintos criterios, el que más pesa en el baremo, es el de la investigación. Rauret asegura que los criterios fijados han sido lo más amplios posible pensando en la necesidad de cubrir todos los ámbitos del saber y tratando de tener en cuenta todos los meritos que puede acumular un profesor. Cuando comiencen a salir los primeros resultados se irán disipando las dudas: "De la experiencia van a salir mejoras y los profesores van a ver que esos temores no son reales", concluye Rauret.

Se comprobará en los próximos meses -los primeros resultados están previstos para mediados de mayo- si es así como resulta un proceso. En él están involucrados más de 110 docentes que conformarán las comisiones de evaluación -más otros tantos, de suplentes-, y los centenares de expertos (se redactarán dos informes de dos especialistas distintos por cada candidato) que se han movilizado para llevar a cabo este primer proceso de acreditación.

De los 3.000 aspirantes que se han presentado para la acreditación hasta el momento, más o menos la mitad son profesores de las escuelas universitarias que desparecen con la reforma en curso de la educación superior y tienen que convertirse en profesor universitario. Este proceso será sencillo, ya que se les ha dado muchas facilidades, explica Rauret. Así, los primeros resultados serán con toda probabilidad los suyos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de marzo de 2008