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CARTAS AL DIRECTOR

El tonto aquel

Yo soy el tonto aquel con tres cubos de basura en su diminuta cocina para reciclar el vidrio, el papel y el PVC. Yo soy el tonto que utiliza las hojas de papel por las dos caras. Yo soy el tonto que cierra el grifo mientras enjabona los platos. Y el que ha pasado a ducharse en vez de bañarse. Yo soy el tonto que ha amansado su forma de conducir para reducir su consumo. El tonto del transporte público. El que ha cambiado el coche por el carrito para ir a la compra. Incluso el que va en bicicleta al trabajo. Yo soy el tonto que antes de irse a la cama desenchufa televisiones, ordenadores y cualquier electrodoméstico que tenga encendido un piloto de luz.

Y créame que lo llevo bien, aunque sólo sea por lo que ha bajado mi factura de la luz. Pero puede que por ser tan tonto no entienda que mi empresa de gas haya comenzado una acción de marketing en la que anima a aumentar el consumo para, así, poder acumular puntos canjeables por regalos.

Y precisamente son a este tipo de empresas a las que pido que, ya que su lucro es inversamente proporcional a mi salud, la de mi familia y la de este planeta sentenciado, al menos tengan el buen gusto de volverse a poner sus máscaras de empresas concienciadas con el medio ambiente, y sigan con ese carnaval de anuncios de postal con el que nos bombardea el eco-marketing a diario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de marzo de 2008