Hacia Pekín 2008

El Dalai Lama denuncia genocidio cultural

El líder tibetano pide una investigación sobre la represión de las protestas por Pekín

El Dalai Lama, líder espiritual de los tibetanos, lanzó ayer un duro ataque contra el Gobierno chino al que acusó de estar llevando a cabo un "genocidio cultural" y utilizar "el gobierno del terror" en el territorio del Himalaya. El dirigente budista pidió una investigación internacional que aclare la represión de las protestas que tuvieron lugar la semana pasada en la región autónoma china, y que estallaron en una ola de violencia el viernes en Lhasa, provocando al menos 80 muertos confirmados, según el Gobierno tibetano en el exilio, y 10, según Pekín.

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Mientras el Dalai Lama comparecía ante la prensa en Dharamsala (noreste de India), Lhasa seguía bajo el toque de queda y un fuerte control militar. Centenares de soldados y tanquetas peinaban las calles casi desiertas, el centro continuaba sellado, y los turistas, encerrados en los hoteles. Hoy a media noche expira el plazo que han dado las autoridades para que se entreguen quienes protagonizaron las protestas.

Los disturbios se extendieron ayer a la vecina provincia de Sichuan, donde existe una importante comunidad tibetana. Al menos tres personas murieron por disparos de la policía en Ngawa, en una manifestación en la que participaron cientos de tibetanos, según contaron un residente y dos grupos de activistas, informa France Presse.

"Ya sea de forma intencionada o no, se está produciendo un genocidio cultural", aseguró el Dalai Lama, en la sede de su Gobierno en el exilio. "Los tibetanos son tratados a menudo como ciudadanos de segunda clase en su propia tierra. Los chinos simplemente recurren al uso de la fuerza para simular la paz, una paz creada con el gobierno del terror". El líder espiritual pidió una investigación "por parte de alguna organización internacional sobre la situación en Tíbet", pero rechazó un boicoteo de los Juegos Olímpicos de agosto en Pekín, en contra de lo que quieren muchos de sus seguidores. La organización de derechos humanos Amnistía Internacional pidió que Naciones Unidas investigue lo ocurrido.

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Thubten Samphel, portavoz del Gobierno en Dharamsala, dijo que tienen confirmación por varias vías de la muerte de 80 personas -incluidas 26 que fallecieron por disparos en las afueras de la prisión Drapchi, y cinco niñas en el centro de la ciudad- y de que 72 resultaron heridas. Afirmó que la mayoría de las víctimas eran tibetanos. Pekín cifra los muertos en "10 civiles inocentes", que fueron quemados durante la revuelta. Se trata de las protestas más graves que vive Tíbet desde las que se produjeron en 1989 para reclamar la independencia y que forzaron a Pekín a declarar la ley marcial.

La cadena de televisión Hong Kong Cable TV informó de que 200 vehículos militares, cada uno con entre 40 y 60 soldados, entraron ayer en el centro de Lhasa. Altavoces en las calles avisaban a la gente: "Distinguid entre amigos y enemigos, mantened el orden, oponeos firmemente a la violencia y conservad la estabilidad". Doje Cezhug, alcalde de Lhasa, aseguró que la región autónoma estaba en calma. "No hemos declarado la ley marcial, la situación en general en Tíbet es buena en estos momentos", señaló en la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional, que acaba mañana en Pekín.

La revuelta estalló coincidiendo con el 49 aniversario del fracasado levantamiento popular contra el Gobierno chino de Tíbet, en 1959, que forzó al Dalai Lama a exiliarse en India, donde ha vivido desde entonces, y dos semanas antes de que comience el recorrido de la antorcha olímpica en Grecia. El previsto ascenso de la llama al Everest, en mayo, ha provocado la ira de los independentistas tibetanos, que ven en esta etapa un gesto político de Pekín para reafirmar su control sobre el territorio. Las autoridades chinas están preocupadas por un posible boicoteo de los Juegos, como el que ocurrió en Moscú en 1980 a causa de la invasión de Afganistán. Pero han dado claras señales de que no van dejar que la situación escape a su control.

El Dalai Lama, líder espiritual de Tíbet, en su palacio de Dharamsala, ayer.
El Dalai Lama, líder espiritual de Tíbet, en su palacio de Dharamsala, ayer.AFP

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