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Inauguración del hospital 'sin papeles'

El Ayuntamiento dice que no le han pedido la licencia del nuevo centro de Vallecas

Con aspecto de estar en obras, con un único y complicado acceso, con las flores recién plantadas y las vigas de hormigón sin pulir, "con un suelo infame" -en palabras de la presidenta de la Comunidad-, con una jornada tan reducida (de 9.00 a 13.00) como su personal (285 sanitarios) y con sorpresas para los pacientes -la primera recibió un ramo de flores de manos del gerente y la última se hizo una ecografía junto a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre-. Así se inauguró ayer el Infanta Leonor, el nuevo hospital de Vallecas.

Las urgencias y los paritorios no empezarán a funcionar hasta abril

Era la tercera, y precipitada, inauguración de otro hospital que hace Aguirre aprovechando estos tiempos de campaña electoral. Batiendo casi un récord inaugural. De hecho, el hospital, que cuenta con 264 camas y 11 quirófanos y que pretende atender a 325.000 madrileños, empezará a funcionar realmente el lunes, y hasta el 27 de abril no lo hará a pleno rendimiento, es decir, con urgencias y paritorios, que por ahora no admiten pacientes. "La primera semana se abren consultas externas y pruebas funcionales y, a partir de ahí, el resto de servicios irán entrando en funcionamiento de forma paulatina", explicaron fuentes del centro.

La presidenta llegó ayer y se paseó por el centro sanitario, llamando la atención sobre el suelo de los pasillos, de un sucedáneo de granito tan pulido que podía convertirse en una trampa mortal. Y en su discurso inaugural proclamó eso de "éste es un hospital sin papeles". Nunca mejor dicho, cuando, como reconoció su acompañante y consejero de Sanidad, Juan José Güemes, el centro no tiene licencia de funcionamiento, "aunque esperamos que el Ayuntamiento agilice el trámite".

Fuentes municipales aseguraron que ni siquiera había sido solicitada. Aguirre, en realidad, al decir aquello de los papeles se refería a que "todo estará informatizado y no será necesario papel".

El nuevo hospital, construido en una parcela cedida por el Ayuntamiento que está pegada a la autovía de Valencia (A-3), no tiene acceso a esa vía principal. Tampoco a barrios cercanos, como el de Santa Eugenia o la Uva. "Está enfrente, pero tenemos que dar la vuelta al mundo para llegar", dice Marisa García, de la asociación de vecinos. En este momento los vecinos de ese barrio, a 200 metros del hospital y separado por la vía del tren, tienen que coger dos autobuses para llegar o, si van en coche, dar un gran rodeo por la antigua carretera hacia Vicálvaro.

El proyecto incluye un paso subterráneo por debajo de las vías y una salida hacia el hospital en la estación de Renfe: "Ah... pero como eso corresponde a Fomento...", dicen en la consejería. Esos accesos básicos existirán "cuando los hagan", pese a la gran paradoja que supone un hospital de difícil acceso.

La Comunidad ha cedido por 30 años la explotación del centro a una empresa concesionaria (Hospital de Vallecas, SA), que ha construido el centro y que gestionará todos los servicios "que no son estrictamente clínicos, como lavandería, seguridad, limpieza y restauración".

El Gobierno regional se ha gastado 87,8 millones en este nuevo hospital sin papeles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2008