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El presidente iraquí aprueba la ejecución de Alí el Químico

Hombres armados secuestran al arzobispo caldeo de Mosul

El Consejo de la Presidencia iraquí aprobó ayer la sentencia a muerte contra Alí Hasan al Majid, conocido como Alí el Químico, primo de Sadam Husein y declarado culpable de genocidio y crímenes contra la humanidad por la matanza de unos 180.000 kurdos iraquíes en la campaña de Anfal de 1987 a 1988, en la que el Ejército de Sadam Husein empleó gas mostaza. Al Majid fue condenado a muerte el pasado mes de junio junto a otros dos altos dirigentes del régimen: Sultán Hashim al Tai, el último ministro de Defensa del régimen, y Husein Rashid al Tikriti, jefe de los servicios de inteligencia.

El consejo presidencial está compuesto por el presidente del país, el kurdo Yalal Talabani, y por sus dos vicepresidentes, el suní Tarek al Hachemi y el chií Adel Abdelmahdi. Según la legislación iraquí, la ejecución de la sentencia se tendrá que llevar a cabo en los 30 días siguientes a la aprobación de la misma por el Consejo de la Presidencia.

Un consejero del primer ministro Nuri al Maliki indicó que la ejecución de Alí el Químico se producirá "en cuestión de días". El reo, junto a los otros dos condenados, permanece bajo custodia de las fuerzas militares de Estados Unidos.

Alí el Químico fue uno de los principales hombres de confianza de Sadam Husein, que fue ejecutado en la horca en diciembre de 2006. Nació en 1941 en Tikrit (Irak), la misma ciudad que vio nacer al dictador y que después daría nombre al clan familiar que profesó una lealtad incuestionable al líder mientras estuvo al frente del poder. Fue el más brutal dignatario del régimen y su pertenencia al clan Tikrit le valió pronto el cargo de ministro de Defensa, así como su inclusión en el Consejo del Mando Revolucionario, la instancia suprema de poder del antiguo régimen.

Al frente del Ejército se encontraba cuando en 1988 no dudó en utilizar gas venenoso para reprimir la sublevación autonomista del Kurdistán iraquí, saldada, según la acusación que le ha valido la pena de muerte, con la matanza de 180.000 kurdos.

Por otro lado, hombres armados secuestraron ayer al arzobispo caldeo de Mosul, ciudad del norte de Irak, cuando salía de la iglesia. El portavoz de la policía aseguró que los agresores dispararon contra el coche del arzobispo, Paulos Faraj Raho, y le secuestraron después de matar a su chófer y a otras dos personas que le acompañaban. El Papa calificó ayer el secuestro de "execrable" y exigió la liberación del arzobispo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2008